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	<title>Jubilado Feliz (Franco Voli) &#187; amistad</title>
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		<title>Tina en la piscina</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2018 07:30:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div style="float:right;margin:0 0 20px 20px;"><img width="150" height="150" src="http://blogs.mayormente.com/jubilado-feliz/wp-content/uploads/sites/4/2018/03/voluntariado_solidaridad-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="voluntariado_solidaridad" /></div>A nuestra amiga Tina le encanta hacer voluntariado. Además de colaborar en las cocinas de las Hermanas de Teresa de Calcuta, siempre está alerta para encontrar nuevas formas de ayudar a las personas necesitadas. Si ve a una persona mayor en su barrio cargada con bolsas de la compra, se adelanta para echarle una mano. Si ve a alguien en la calle que parece estar perdido, se acerca y se presta a ayudarle. Si alguien en su parroquia necesita compañía para ir al médico, allí está Tina. Incluso si alguien le llama por teléfono con un problema, Tina, aunque tenga prisa, se para a escuchar. “No se puede dejar a alguien con la palabra en la boca.” Esta mañana me contó que había encontrado una nueva forma de hacer voluntariado. Hace poco se había apuntado para nadar en una piscina municipal. La última vez que fue se cruzó en el carril con una señora que había tomado clases, pero no había aprendido mucho. Tina la aconsejó de agarrar un gusano – un tubo flotador de espuma – y flotar con ello. La señora empezó a dar patadas y consiguió avanzar por el carril. Tina se mantuvo a su lado para asistirla si hacía falta. La mujer le contó que desde se murió su marido se había vuelto bipolar y muy deprimida. Pero en aquel momento lo estaba pasando muy bien. Tina me contó todo esto muy entusiasmada. Que alegría la suya por haber encontrado una oportunidad más de ser de ayuda, de hacer voluntariado, incluso en la piscina. ¡Y disfrutar haciéndolo! &#160; Foto: Google imágenes]]></description>
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		<title>88 años ya no cuentan</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Oct 2016 07:30:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div style="float:right;margin:0 0 20px 20px;"><img width="150" height="150" src="http://blogs.mayormente.com/jubilado-feliz/wp-content/uploads/sites/4/2016/10/88-anos-ya-no-cuentan_blog-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="88-anos-ya-no-cuentan_blog" /></div>El otro día en el bar del supermercado mientras tomaba un café, entró un señor muy mayor con la sonrisa de una persona que se siente bien consigo mismo. Me vino la tentación de preguntarle cuantos años tenía y lo hice. Me contestó diciéndome que adivinara yo mismo su edad  (yo pensaba que sobre los cien). Para no meter la pata, le dije que no tenía ni idea. Él, con aire modesto, dijo que tenía noventa y dos y medio. Una señora de entre el público lanzó una exclamación de sorpresa y aprecio. Nadie me preguntó a mi cuantos años tenía y me quedé un poco cortado, ya que estoy acostumbrado de que la gente se interese enseguida en preguntármelo y me dan cumplidos por lo bien que estoy. Por fin otra señora me preguntó mi edad y la informé. Silencio al respeto en el bar. Mis ochenta y ocho no eran suficientes para llamar la atención y me sentí un poco ignorado. Mientras tanto el interés para mi contrincante aumentaba y la gente le hacía preguntas sobre cómo había conseguido envejecer tan bien. Nadie me preguntó a mí y me di cuenta que ochenta y ocho no es nada comparado con noventa y dos y medio. Solo hay una diferencia de cuatro años y medio, pero no contaban para llamar la atención. Terminé mi café, felicité al anciano y me marché. Fue una buena lección de modestia. Me di cuenta que con mi edad ya no podía presumir de mayor. Si quieres conocer más sobre nuestro bloguer y experto en felicidad, Franco Voli, pincha aquí. Foto: Imagen extraida del blog de Franco Voli]]></description>
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		<title>Ganas de Jugar</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jul 2016 07:30:42 +0000</pubDate>
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		<title>Mi amigo Paolo</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Aug 2015 07:30:26 +0000</pubDate>
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		<title>Un amigo en la cárcel</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jan 2015 08:30:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div style="float:right;margin:0 0 20px 20px;"><img width="150" height="150" src="http://blogs.mayormente.com/jubilado-feliz/wp-content/uploads/sites/4/2015/01/carcel_post-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="carcel_post" /></div>Hace unos días, con mi mujer fuimos a visitar un amigo en el Centro Penitenciario Madrid V Soto Del Real. Hicimos los trámites necesarios (comprobación de DNI, impresión dactilar, foto) y el personal de la prisión nos ayudó muy amablemente con los detalles. Antes de entrar a la sala de espera, pasamos por un puesto de control como en el aeropuerto. Fuera chaquetas, cinturones, relojes, joyería, zapatos. No estaba permitido pasar absolutamente nada que no fueran las llaves del coche. Ni un bolígrafo. Después de media hora, junto con otras 30 personas que estaban esperando, pasamos por un patio donde en ambos lados se alzaban dos altos cercados de alambre de espino separados entre sí por una especie de tierra de nadie. Imposible escapar de allí. Después del ambiente relajado entre los visitantes en la sala de espera, se fue cerniendo sobre nosotros la dura realidad de que esto era una cárcel con todo lo que esto significa. La primera impresión al entrar en el salón de visitas era justo como se ve en las películas: una gran sala con pequeños cubículos con un cristal en medio separando reclusos de visitantes. Vimos cómo cada visitante fue buscando la persona que quería visitar. Nosotros encontramos a nuestro amigo en un cubículo al final del salón, esperándonos de pie, sonriente, erguido y expectante, con un micrófono en la mano para poder hablarnos. Al verle, nos sobrecogió la emoción. Pusimos nuestras manos contra el cristal juntándolas con las suyas como si nos tocáramos. Me encantó verle tan bien a pesar de estar en la cárcel y en espera de un juicio complicado y se lo dije. Me dio las gracias y nos comentó que mostrarse tenso y deprimido con los amigos que le visitaban no iba a servirle de nada. Lo que le [&#8230;]]]></description>
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