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	<title>La Hora de la Familia (Ramón Calvo) &#187; Internet</title>
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		<title>Los extraterrestres</title>
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		<pubDate>Wed, 14 May 2014 09:30:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[ramoncalvo]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog de Ramón Calvo]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
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		<description><![CDATA[<div style="float:right;margin:0 0 20px 20px;"><img width="150" height="150" src="http://blogs.mayormente.com/la-hora-de-la-familia/wp-content/uploads/sites/3/2014/05/extraterrestres_web-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail wp-post-image" alt="extraterrestres_web" /></div>En las casas familiares hay tres tipos de seres: los humanos, los animales y los que podríamos denominar “extraterrestres”. Venidos de máquinas y cerebros inventores para hacernos la vida, en teoría, más feliz. Pero la realidad es muy distinta… En la prehistoria de la modernidad, los primeros en llegar fueron el teléfono y la radio. Estáticos, simples y que apenas distorsionaban la convivencia familiar. El siguiente fue la TV. Esta ya si empezó a causar problemas. El primero, la eliminación de las necesarias conversaciones durante las comidas y cenas. Los comensales, como si de una familia de mudos se tratase. Todos atentos a la pantalla, con cara de pasmo. Cantidades industriales de sopa no entraban por el conducto adecuado. Las marcas de lavado de ropa hacían su agosto… El terrible aparatito, con el tiempo, multiplicó hasta el infinito su maldad. Ya no era una TV y dos canales. Había que instalar una TV en el salón, otra en la cocina y en cada habitación, otra. Total, una media de 4/5 teles por casa…. A continuación llego el microondas. Con él pasó a mejor vida la cocina y sus maravillosos platos cocinados. Todo precocinado, todo recalentado. Todo artificial. Nada de natural. Los estómagos y esófagos comenzaron su calvario. Los cánceres de tales órganos comenzaron a multiplicarse exponencialmente… Pero la auténtica explosión llegó con los móviles. Además de los perversos efectos causados por las teles, aportaron un plus: el de la sordera para todo aquello que no fuera las comunicaciones a través del aparatito. No había vida más allá de él… Y, por fin, la bomba final: INTERNET, en sus múltiples opciones y aplicaciones. El virus llegaba a todas las terminales: a los móviles, a los ordenadores, a las tablets, yo creo que en algunas casas hasta a los inodoros… Resultado: se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En las casas familiares hay tres tipos de seres: los humanos, los animales y los que podríamos denominar “extraterrestres”. Venidos de máquinas y cerebros inventores para hacernos la vida, en teoría, más feliz. Pero la realidad es muy distinta…</p>
<p>En la prehistoria de la modernidad, los primeros en llegar fueron el teléfono y la radio. Estáticos, simples y que apenas distorsionaban la convivencia familiar.</p>
<p>El siguiente fue la TV. Esta ya si empezó a causar problemas. El primero, la eliminación de las necesarias conversaciones durante las comidas y cenas. Los comensales, como si de una familia de mudos se tratase. Todos atentos a la pantalla, con cara de pasmo. Cantidades industriales de sopa no entraban por el conducto adecuado. Las marcas de lavado de ropa hacían su agosto…</p>
<p>El terrible aparatito, con el tiempo, multiplicó hasta el infinito su maldad. Ya no era una TV y dos canales. Había que instalar una TV en el salón, otra en la cocina y en cada habitación, otra. Total, una media de 4/5 teles por casa….</p>
<p>A continuación llego el microondas. Con él pasó a mejor vida la cocina y sus maravillosos platos cocinados. Todo precocinado, todo recalentado. Todo artificial. Nada de natural. Los estómagos y esófagos comenzaron su calvario. Los cánceres de tales órganos comenzaron a multiplicarse exponencialmente…</p>
<p>Pero la auténtica explosión llegó con los móviles. Además de los perversos efectos causados por las teles, aportaron un plus: el de la sordera para todo aquello que no fuera las comunicaciones a través del aparatito. No había vida más allá de él…</p>
<p>Y, por fin, la bomba final: INTERNET, en sus múltiples opciones y aplicaciones. El virus llegaba a todas las terminales: a los móviles, a los ordenadores, a las tablets, yo creo que en algunas casas hasta a los inodoros…</p>
<p>Resultado: se acabó la comunicación física entre personas. Todo virtual. Todo on line. Todo en “modo” de ausencia de vida en común…</p>
<p>¡Qué pena!</p>
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