Cuando nos sentimos a gusto, nuestro sistema inmunológico se refuerza y conseguimos una mejora en nuestra salud física, mental, emocional y espiritual, unida a una motivación a cuidar de nosotros mismos.
Para que estos resultados sean operativos, sin embargo, necesitamos ser conscientes de ello en nuestra vida y abrirnos a crear el espacio necesario para que podamos actuar en este sentido. Esto requiere que desactivemos la tendencia que todos tenemos al auto-sabotaje que puede interferir, no obstante, la mejor motivación de hacer lo que hacemos de la mejor forma posible.
Por otro lado, cuando nos sentimos bien con nosotros mismos tenemos una tendencia natural para ayudar a los demás a sentirse bien y estos a su vez se motivan a facilitar de su parte nuestro propio bienestar.
Esto es el tema de reflexión y acción que propongo hoy a la vigilia de las fiestas. Hagamos todo lo que podamos para celebrar estas fiestas desde la perspectiva de sentirnos bien nosotros y los demás, pase lo que pase a nuestro alrededor.
Si estamos de acuerdo en hacer esta reflexión y en abrirnos a trabajar en primer lugar nuestro propio bienestar, podemos empezar a preguntarnos sobre como hacerlo, ya hoy, sin esperar a mañana.
Cuidado que no nos vamos a preguntar lo que hemos hecho hasta ahora o lo que estamos o no estamos haciendo o lo que vamos a hacer sino ¿qué puedo hacer?
Queremos mantenernos en el mundo infinito de las posibilidades.
Entre estas preguntas hay una diferencia importante. Si nos preguntamos sobre lo que hemos o no hemos hecho o estamos o no estamos haciendo, esto puede llevar consigo la respuesta de que estamos haciendo muy poco y esto nos haría sentir mal en cuanto nos sentiríamos culpables lo que no nos sirve.
Si nos sentimos mal, nos cerramos a las posibilidades y, automáticamente, buscamos excusas por la falta de acción de nuestra parte o acusamos a los demás de crearnos las dificultades que nos lo impiden. Esto nos llevaría a quitar a la pregunta el carácter motivacional de búsqueda que queremos darle.
El objetivo que proponemos es el de decidir de forma voluntaria algunas acciones que pensamos nos pueden hacer sentir cómodos con nosotros mismos y con las demás personas de nuestro entorno inmediato. Estas acciones pueden ser actos de cortesía, afecto, amor, tolerancia, respeto, asistencia, celebración, refuerzo, alabanza, reconocimiento, etc. que podamos llevar a cabo en estos días, sin grandes esfuerzos pero con nuestro corazón abierto.
Podemos crear, si es necesario ocasiones en que podamos hacerlo con gusto y satisfacción nuestro y de las otras personas.
Recordemos que cuando nos sentimos a gusto, nuestro sistema inmunológico se refuerza y conseguimos una mejora en nuestra salud, unida a una mayor motivación a cuidar de nosotros mismos.
¿Estamos dispuestos a hacernos la pregunta que sugerimos como punto de partida en estos días?: “¿Qué puedo hacer para sentirme bien y ayudar a los demás a conseguirlos ellos mismos?”
Si pensamos que podemos y que estos objetivos nos interesan y son posibles, entonces, cojamos ya hoy la ocasión y vayamos a por ello para que tengamos una Navidad feliz y que desde esta felicidad podamos abrirnos a crear ya los presupuestos para que el año 2010 pueda ser ya desde el comienzo un gran año para todos nosotros.
Un abrazo fortísimo a todos














