;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

Vivir el presente en las pequeñas acciones

Fue una caída muy aparatosa y recordando como pasó me di cuenta de que cuando sucedió tenía la mente ocupada en hacer planes de futuro y por lo tanto no me había estado fijando por donde pisaba.
Mi caída, en efecto, desbarrató justamente mis planes de futuro pero me ayudó a tomar la decisión de fijarme más en las pequeñas cosas cotidianas del presente que, a veces, no cuidamos lo suficiente y que, sin embargo, requieren atención constante.
Con respecto a mi forma de andar, por ejemplo, decidí practicar fijarme conscientemente en las pequeñas imperfecciones del suelo donde ponía los pies y empecé a escanear la calle delante de mi con una mirada hacia delante y que cubría unos cuantos metros y de vuelta hasta llegar a mis pies.
Empecé a vivir el presente de mi andanza y a disfrutar más del hecho de andar . Esta práctica  se está transformando en una nueva rutina.
Además, hacerlo me permite quedarme en el momento presente de forma consciente, disfrutar de lo bonito que es andar y hacerlo sin prisa. Si llego unos minutos más tarde, no pasa nada y es mas sano y placentero empezar unos minutos antes, no estar preocupado, y disfrutar así del paseo.
Es bastante común que la gente se pase toda la vida dejando de fijarse en las pequeñas e importantes actuaciones diarias para disfrutarlas y aprender haciéndolo mejor.
Mucha gente espera lo que les va a llegar en el futuro y no le da atención al presente en todas sus situaciones  y posibilidades de vivir plenamente y conscientemente.
Cuando honramos, reconocemos y aceptamos plenamente nuestra realidad presente  -dónde estamos, quiénes somos y lo que estamos haciendo ahora mismo-; cuando aceptamos plenamente aquello que tenemos, agradecemos lo que somos, agradecemos nuestra propia forma de Ser. Cuando lo hacemos, nos sentimos agradecidos por el momento presente y por la plenitud de la vida ahora mismo.
EN NUESTRA misma vida cotidiana podemos practicar la forma de sentir y apreciar el momento presente y de cuidar de nosotros mismos. Podemos tomar cualquier actividad rutinaria, que habitualmente sólo es un medio para un fin, y darle toda nuestra atención para que se convierta en un fin en sí misma.


A lo largo de nuestra rutina cotidiana hay muchísimas cosas que podemos practicar para anclarnos al presente y ser conscientes de ello. Entre las pequeñas pero importantes cosas, por ejemplo, cada vez que subimos o bajamos las escaleras en nuestra casa o en nuestro puesto de trabajo, prestemos mucha atención a cada escalón, a cada movimiento, incluso a nuestra respiración. Mantengámonos totalmente presentes.
O cuando nos lavamos las manos, prestemos atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con esa actividad: el sonido y la sensación del agua, el movimiento de nuestras manos, el aroma del jabón, etc.
O cuando entramos en nuestro coche, después de cerrar la puerta, detengámonos durante unos segundos para observar el flujo de nuestra  respiración. Tomemos conciencia de una silenciosa pero intensa sensación de presencia cuando respiramos de forma consciente.
Cuando lo hacemos, podemos recibir retroalimentación de nosotros mismos y disfrutar también de ello. Haciéndolo de forma consciente, podemos reconocer un mayor grado de paz interior.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>