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VISUALIZACION E IMAGINACION

 Por ejemplo, tenemos la posibilidad de dar distintas interpretaciones a lo que nos ocurre para que pueda aparecernos más fácil conseguir los resultados que nos satisfacen más en distintas situaciones.  
 
 La reinterpretación en este sentido, a veces se manifiesta en forma de representación virtual en nuestra mente de la solución que nos interesa. Esta puede ser una visualización en nuestra mente de la situación y manejo de lo que visualizamos para que se acerque lo más posible a lo que queremos desde lo positivo.

 La visualización es un instrumento muy útil para enfocar la atención sobre facetas específicas de cualquier situación, contexto o personas de forma que  las podamos percibir desde la perspectiva del aprendizaje, maduración, elemento para el cambio, etc.

 Para ayudarnos a visualizar existen varias técnicas de enfoque mental. Una puede ser la de utilizar unas pantallas mentales o un espejo imaginarios donde se reflejan las imágenes que queremos visualizar.

 En las pantallas, podemos proyectar cualquier tipo de situaciones que recordemos y queramos visualizar. Podemos hacerlo por ejemplo, de acuerdo con nuestros deseos de cómo debería ser lo que visualizamos. De esta forma podemos visualizar una realidad que es la misma pero desde perspectivas distintas a como las habíamos visto hasta ahora. Así, si no he acudido a una cita, en lugar de verme a mí mismo excusándome con mentiras o falsas alegaciones para no quedar mal, me visualizo diciendo abiertamente que se me ha olvidado y que lo siento, pero que estoy abierto a otra cita y que esta vez no lo olvidaré.

 En mi mente o en la pantalla puedo visualizar además, como la otra persona acepta mi explicación y me da otra cita que se desarrolla de una forma muy efectiva y satisfactoria. De este modo estoy creando en mí mismo una práctica de comportamiento aunque lo haga desde la visualización. 

 Hay personas que visualizan mejor algo visual y otras que lo hacen viéndose a si mismos actuar, hacer cosas, ensayar posibilidades. 

 Otra categoría de personas prefieren enfocar la visualización desde la perspectiva audio, visualizando situaciones en que escuchan mentalmente a los demás o hasta a si mismo diciendo algo que les ilustre la situación o la solución que les interesan. 

 En la práctica de visualización, a menudo, utilizamos también nuestra imaginación.

 La imaginación se diferencia de la visualización en cuanto consiste en crear  algo distinto que no existe todavía en nuestra realidad aunque nos gustaría que existiera. Algo que queremos conseguir o hacer de forma distinta, según esquemas distintos y con resultados distintos.

 La imaginación parte de conceptos inéditos mientras que la visualización parte de presupuestos y situaciones que en un cierto sentido nos son familiares. Los dos son parte de nuestro sistema de creatividad que podemos tener más o menos desarrollado.

 Las dos se complementan ya que cuando yo quiero algo que no tengo y lo imagino voy enviando a mi subconsciente mensajes interiores de lo que veo en mi imaginación. Este algo, si lo acepto como posible lo incluyo en mi visualización y, de esta forma se hace familiar en mi mente como si lo hubiera vivido en la realidad.  Cuando quiero repetirlo, ya no se trata de elementos desconocidos; los hemos vivido aunque solo en nuestra mente y hemos enviado los mensajes correspondientes al subconsciente. Este, según parece,  no distingue lo imaginario de lo real y por lo tanto asume nuestros mensajes de imaginación visualizada  y los integra en la memoria.

 Una vez aceptados y recogidos los mensajes pueden ser recordados y dar lugar a una repetición voluntaria de la  visualización de la nueva posibilidad.

 Visualización e imaginación si las practicamos en nuestro día a día, pueden llegar a formar parte de nuestras estrategias para la formación y la formulación de nuevas actitudes y nuevos hábitos. Nos sirven para darnos cuenta de lo que queremos y al mismo tiempo, de que, ya que podemos imaginarlo o visualizarlo, en principio es posible conseguirlo. Ponen en marcha nuestro pensamiento creativo permitiéndonos practicar de forma visual lo que queremos, con las relativas consecuencias.

 Si no tenemos la actitud de hacer algo de una cierta forma, no nos damos cuenta de que tenemos la aptitud para hacerlo y no nos motivamos a llevarlo a cabo.

 Hemos estado afirmando que todos tenemos una capacidad infinita de actuar y de cambiar en cualquier momento nuestra forma de actuación. Para podernos motivar a tener confianza en nosotros mismos, la visualización y la imaginación son unos instrumentos muy útiles y de fácil manejo en cualquier momento y contexto. Si conseguimos movilizar de esta forma nuestra motivación e imaginación, el mundo de las posibilidades se hace efectivamente sin límites.

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