La carta decía:
Querido amigo, en este día muy especial te deseo:
Que disfrutes de los cielos más azules y de un corazón en paz para apreciarlos.
Que vivas una vida larga y feliz junto con tus seres queridos.
Que tengas confianza en la voz que te habla desde tu interior.
Que tengas coraje para perseguir tus sueños.
Que demuestres comprensión para las épocas en las que te parece que has perdido el rumbo.
Que tengas la posibilidad de llegar a ser todo lo que deseas.
Que consigas un trabajo que te guste y que te ayude a marcar una diferencia en tu vida y en la de muchas personas en tu entorno.
Que te motives a darte el permiso para perdonarte a ti mismo, si alguna vez no alcanzas a cumplir con tus objetivos.
Que tu éxito más destacado en la vida llegue en el momento más significativo para ti.
Que puedas vivir en un lugar en el que te sientas en armonía con la naturaleza y con el resto del mundo.
Que disfrutes de noches mágicas, diversión y entusiasmo durante cada día de tu vida.
Que tengas serenidad y personas a tu alrededor para quienes seas muy importante y que también sean importantes para ti.
Que los deseos pedidos a las estrellas fugaces terminen por hacerse realidad.
Que disfrutes de un hogar lleno de vida, de satisfacciones y de amor.
Que los recuerdos de momentos y lugares especiales permanezcan siempre en tu corazón.
Que algún día todos tus deseos más atrevidos se desplieguen hacia ti para tu disfrute y para compartirlos con los demás.
Que continúes siendo ti mismo porque eres tú y porque mi recuerdo de ti se me ha quedado hondo en el alma y cada día te doy las gracias por ser quien eres y por querer hacer lo que haces. Mi agradecimiento y un espacio en que continuamos siendo dos amigos que se quieren, aprecian y apoyan sin condiciones.
La carta explicaba que había sido certificada con el cariño, la apreciación, la confianza, el apoyo, la admiración y la comprensión del que la enviaba. No tenía ni nombre ni dirección y le agradecí este detalle a mi desconocido amigo. Con su mensaje anónimo se ha labrado un puesto en mi propio corazón.














