Mayor es quien tiene muchos años, pero continúa disfrutando de su vida diaria, de sus relaciones, de lo que consigue y se siente bien por como se siente y por lo que hace. Viejo es quien ha perdido la jovialidad, el buen humor, el optimismo, la gana de reír, de quererse a si mismo y de querer a los demás.
La edad puede causar la degeneración de las células mientras que la vejez produce el deterioro del espíritu.
Eres mayor cuando te preguntas si vale la pena estar donde estas y hacer lo que haces y eres viejo cuando sin pensarlo dos veces, respondes que no.
Eres mayor cuando tienes sueños y disfrutas de ellos y piensas que puedes hacerlos posibles si actúas al respecto; eres viejo cuando apenas consigues dormir y te quejas y te sientes mal por ello.
Eres mayor cuando todavía aprendes de la vida, de las circunstancias y de los demás; eres viejo cuando ya no enseñas ni a ti mismo ni a los demás.
Eres mayor cuando tomas tu tiempo para hacer ejercicios, consciente que hacerlos te ayuda a mantenerte en forma; eres viejo cuando pasas la mayor parte de tu tiempo sentado o acostado y no tienes actividades diarias que te motivan y movilicen.
Eres mayor cuando ves el día que comienza como algo único en el que encuentras siempre algo que te motiva; eres viejo cuando todos los días te parecen iguales y te das cuenta de que has perdido la ilusión.
Eres mayor cuando tu agenda tiene proyectos y obligaciones para cumplir hoy mismo o mañana o pasado o la semana que viene y te motivas e ilusiona por actuar; eres viejo cuando tu agenda está en blanco y sólo vives pensando en el ayer y te quejas del pasado y no disfrutas del momento presente ni tienes ilusiones para el futuro.
El mayor trata de renovarse cada día que comienza y se siente bien frente a las posibilidades; el viejo se detiene a pensar que ese puede ser el último de sus días y se deprime por ello. El mayor pone la vista en el horizonte donde sale el sol que ilumina sus esperanzas y el viejo siente que tiene cataratas que miran la sombra del ayer.
En suma el mayor puede tener la misma edad cronológica del viejo ya que la diferencia está en su espíritu y en su corazón.
Estas palabras me llamaron la atención y me hicieron pensar si efectivamente me sentía mayor o viejo en los distintos momentos de mi vida actual. Me llevaron a decidir que, no solo no quiero ser viejo sino que si quiero y puedo evitarlo.
Reflexionando sobre las dos perspectivas de que podía ser lo uno o lo otro, depende de mi ir construyendo mi realidad diaria aceptando que soy mayor y que me gusta serlo y que haré todo lo que puedo para no llegar a sentirme viejo.














