Unos asesinos han matado en Guatemala a Facundo Cabral, cantautor argentino, comprometido, valiente y audaz. Su muerte ha dejado un gran vacío y me vienen a la memoria algunas de su palabras que quiero reproducir con la admiración de siempre.
No estás deprimido, estás distraído de la vida que te puebla. Distraído por la vida que te rodea, por los delfines, los bosques, mares, montañas, ríos.
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por ser un ser humano, cuando en el mundo hay 5600 millones de personas.
No es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y, gracias a la soledad me conozco a mí mismo, algo fundamental para vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinsteien interpretaba como nadie a Chopin a los 90, solo por citar dos casos conocidos.
No estas deprimido, estas distraído. Por esto te crees que perdiste algo, lo que es imposible porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada.
Además la vida no te quita cosas, te libera de cosas….te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba es una escuela; por eso lo que llamas problemas son lecciones de vida.
La vida es dinámica. Por eso en constante movimiento. Por eso solo debes estar atento al presente. Por eso mi madre decía: Yo me encargo del presente, el futuro es asunto de Dios.
Por eso Jesús decía “El mañana no interesa, el traerá nueva experiencia. A cada día le basta con su propio afán.
No perdiste a nadie: El que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de Él, el amor sigue en tu corazón.
¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte…. hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Ghandi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la madre Teresa, tu abuelo y mi madre que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados.
No encuentras la felicidad y es tan fácil, solo debes escuchar a tu corazón antes de que intervenga tu cabeza que está condiciona por la memoria y complica todo con cosas viejas, con ordenes del pasado, con prejuicios que enferman y que encadenan, y la cabeza que divide.
Haz solo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito que llegará cuando deba llegar porque lo que debe ser será y llegará naturalmente.
No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud y, en esta plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida.
La fuerza que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija. La que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo y eres tu mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: Amarás al prójimo como a ti mismo.
Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esta criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. No es algo que te llegará de afuera.
Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber. Porque, si nos eres feliz, estás amargando a todo el barrio.
Un solo hombre que no tuvo ni talento, ni valor para vivir mandó a matar seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso en la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo.
Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mejicanos, el vino chileno, los mares y los rios, el futbol de los brasileños. Las mil y una noches, la divina comedia, el quijote, el Pedro Paramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Choppin, Beethoven, las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o sida te pueden pasar 2 cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto, tengo hambre, tengo frio, tengo sueño, tengo gana, tengo razón, tengo dudas. Y, si le ganas, serás más humilde, más agradecido y, por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad y dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado, ayuda al niño que te necesita. Este niño será socio de tu hijo, ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.
Además el servicio es una felicidad segura como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.
Da sin medida y te darán sin medida.
Ama hasta convertirte en lo amado; más aun hasta convertirte en el mismísimo amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.
El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia. Pero por una bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan la vida.
El bien se alimenta a si mismo….el Mal se destruye a si mismo.
Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serían buenos, aunque sea por negocio.
No estás deprimido, estás distraído.
Un recuerdo y un montón de cariño a Facundo Cabral y GRACIAS.














