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Cabecera El Jubilado Feliz

PODEMOS INFLUIR SOBRE NUESTRA SALUD

Acabo de recibir unas líneas de explicación de cómo cada uno de nosotros interferimos directamente en nuestra propia salud desde nuestro estado emocional. Parece que nuestras células están constantemente observando nuestros pensamientos y siendo modificadas por ellos. Un ataque de depresión puede arrasar nuestro sistema inmunológico; serenarse y sentirse bien, al contrario,  puede fortificarlo. La alegría y la actividad armoniosa nos mantienen saludables y prolongan la vida mientras que el recuerdo de situaciones negativas o tristes liberan en nuestro organismo las mismas hormonas y sustancias biológicas destructivas que nos envía el estrés.


Nuestras células están constantemente procesando todas nuestras experiencias y las metabolizan de acuerdo con nuestra percepción personal de nuestra realidad. No se puede simplemente captar datos aislados  y confirmarlos con un juicio de la situación basado en nuestra situación emocional del momento. Nos transformamos en la interpretación de lo que nos pasa o aprendemos cuando lo internalizamos.


Quien está deprimido proyecta tristeza por todas las partes del cuerpo. La producción de neurotransmisores a partir del cerebro se altera, el ciclo de los sueños es interrumpido, los receptores neuropeptídicos en la superficie externa de las células de la piel se modifican. Las plaquetas sanguíneas se tornan más viscosas y más propensas a formar grumos y hasta nuestras lágrimas contienen trazos químicos diferentes de las lágrimas emocionales de alegría que nos pueden causar situaciones puntuales en nuestro día a día.


Estos hechos confirman la gran necesidad de usar nuestra consciencia para facilitar la creación  para nosotros mismos de unos cuerpos que realmente nos permiten estar más sanos.
Este perfil bioquímico se activa cuando la persona se siente  tranquila y satisfecha. Esto quiere decir que el proceso de envejecimiento puede ser neutralizado cada día. Al abrir nuestro corazón y nuestra mente podremos  evitar  que algún cirujano lo haga por nosotros más adelante.


¿Quieren saber cómo estará su cuerpo mañana? Observen sus pensamientos y emociones hoy.


La curación está en nosotros y a menudo no la usamos en nuestras decisiones sobre  cómo queremos sentirnos y actuar en situaciones determinadas.
La enfermedad, de su parte, sigue el mismo proceso y la causamos nosotros mismos cuando descuidamos nuestra satisfacción emocional y no nos fijamos y  damos cuenta de todo lo positivo que está a nuestro alrededor.
Para saber cómo está nuestro cuerpo hoy, necesitamos ser conscientes de lo que hemos hecho y pensado y de cómo nos sentimos  ayer. Si queremos saber cómo estará nuestro cuerpo mañana, observemos nuestros  pensamientos, nuestras actuaciones y  nuestras emociones de hoy.


De acuerdo con lo que precede, nosotros mismos somos la causa primaria de nuestra salud y merece la pena que reflexionemos sobre cómo podemos hacerlo de la mejor forma posible cuidando nuestros sentimientos y nuestras emociones en nuestra vida diaria para vivir más sanos y más felices. Hay muchas formas de hacerlo y, si nos paramos a buscarlas y actuarlas en nuestra vida podemos descubrirlas.


Esta forma de presentar el tema me gustó y responde a mis convicciones de que cada uno de nosotros somos la causa de nuestra realidad desde la forma como reaccionamos a ella.  

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