Ya transcribí algo de él y tengo que reconocer que lo que dice continúa motivándome y que me hace pensar. Por esto os lo paso con el mayor cariño de mi parte:
“De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre puedes empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor.
Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día. Vive de instante en instante porque esto es la vida.
Me costó muchos años llegar hasta aquí, ¿Cómo no gozar y respetar este momento?
Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple ¿Por qué te preocupes tanto?
No te sientas aparte, olvidado, todos somos la sal de la tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.
Perdónate, acéptate, reconócete y amate. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo.
Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo.
Tienes el poder para ser libre en este momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante.
Pero no digas NO PUEDO ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.
Si quieres recuperar la salud, abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.
Perdona a todos y perdónate a ti mismo, no hay liberación más grande que el perdón; no hay nada como vivir sin enemigos, sin rencores.
Nada peor para la cabeza, y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica (agotadora y vana tarea), que te hace juez y cómplice de lo que te disgusta.
Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.
El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Por eso nada de lo que sucede es en vano.
No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas, ya son ganancia.
Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida.
Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será y sucederá naturalmente.
Ama hasta convertirte en lo amado…. Es más hasta convertirte en el amor.
Creo que son sugerencias importantes que nos invitan a buscar la felicidad en nosotros mismos y en nuestra interpretación de nuestra realidad en esta clave. Gracias por hacer algo con ellas y por disfrutar los resultados en vuestra vida.














