Yo sigo desde tiempo esta teoría y he comprobado los resultados terapéuticos en mi propia sanación.
Esta misma conclusión se puso de manifiesto en un Congreso Europeo de Cardiología que tuvo lugar recientemente en París, con la participación de varios miles de médicos.
Los resultados compartidos en el congreso son asombrosos y han demostrado la posibilidad de que el parámetro de la risa y del buen humor pueden ser promocionados como nuevos pilares de un estilo de vida correcto y saludable. Esto se añade al ejercicio físico y a la dieta ya universalmente aceptados.
Según el comentario del profesor italiano Roberto Ferrari, presidente de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y presidente de la “Anna Maria Sechi, Fundación para el Corazón” (FASC) en Italia, se ha lanzado ya el proyecto “Be happy, be healthy”, “Estar sanos y ser felices”, como forma de medicamento para el corazón. “Para sentirse mejor, se puede simplemente ver una buena comedia“.
La investigación ha comprobado que viendo una comedia divertida se verifica una expansión del endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos, demostrando que la risa hace que la dilatación misma sea hasta un 50% mayor. Esto ayuda, a su vez, a prevenir la arteriosclerosis, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. “La risa, además de reducir la frecuencia cardíaca con efectos beneficiosos sobre el endotelio, reduce también la liberación de sustancias vasoconstrictoras (catecolaminas). También estimula la producción de endorfinas, sustancias químicas que tienen un efecto protector sobre el sistema cardiovascular con efectos similares a los de la actividad física”.
Una función vascular reducida es crucial para el desarrollo de enfermedades del corazón, que aún representan la principal causa de muerte en el mundo, con 4,3 millones de muertes cada año en Europa, el 48% del total.
En Italia hay cerca de 5 millones de personas con enfermedad arterial coronaria, la enfermedad cardiovascular más extendida y el infarto de miocardio que afectan cada 12 meses a cerca de 200 000 personas.
Los efectos de la hilaridad son visibles y esta debe ser frecuente, con un mínimo de 15 minutos al día. La ira y la negatividad, por otro lado, aumentan el riesgo de ataques cardíacos en personas sanas y, hasta dos veces más en las que ya están enfermas.
Un estudio que ha puesto de relieve el poder de la risa, fue realizado por científicos de la Universidad de Maryland, que sometió a un grupo de voluntarios a la visión de películas cómicas como “Loco por Mary” u otras de estrés mental como “Salvar al soldado Ryan”. Se llevaron a cabo 300 mediciones y en casi todos los participantes se verificó un aumento en el flujo sanguíneo de hasta un 50% más tras ver la película divertida, mientras que lo contrario sucedía después de ver las secuencias violentas o dramáticas de la segunda película.
El prof. Ferrari ha explicado que el programa “Ser feliz, estar sano”, que comenzará en otoño, se basa en el carácter protector y terapéutico de la risa suscitada en comedias en la televisión como medio de prevención a nivel del público.
Se están desarrollando nuevos programas dirigidos a estos resultados terapeuticos con actores y comediantes que se ven directamente involucrados, para garantizar la máxima coherencia científica.
La risa es importante, pero es evidente que no es suficiente y no puede ser un sustituto para el ejercicio y una dieta saludables que también se van a promocionar en los programas.
La investigación, por otro lado continúa y hay miles de expertos que están dedicando mucha atención a la relación entre el humor y la salud, preocupados por los efectos de la crisis económica mundial que predice un aumento del 15% en eventos cardiovasculares en el viejo continente en los próximos meses.
Desde tiempo tengo grupos de personas que practican el Yoga de la Risa o reirse porque sí, porque es bueno para nosotros. En todos los grupos los participantes han comprobado grandes cambios en su propia forma de vivir su realidad diaria y han dado testimonio público de ello. Yo soy uno de ellos.
Por esta razón, aplaudo los resultados del Congreso de Cardiología y todos los otros estudios que se están desarrollando a nivel mundial.














