;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

LOS ÁNGELES DE LA GUARDA

El otro día, volví al pueblo de Italia donde viví y pasé las vacaciones durante los primero 15 años de mi vida.


No había vuelto en los últimos 60 años y me encantó ver a antiguos amigos y compañeros que habían sobrevivido y que me acogieron con mucho cariño y curiosidad.Leer más

Hablamos de nosotros mismos y preguntamos sobre como nos había ido en nuestra vida, nuestras relaciones, nuestras carreras, nuestros hijos y nietos. Fue una verdadera repatriada.

Revisar mi vida en esta ocasión y hablar de ella con gente que no había visto durante tanto tiempo me llevó a darme cuenta de lo mucho que le debía a unas personas de aquella época y de que nunca les había agradecido lo que hicieron por mi. Esta vez les di las gracias desde lo más profundo de mi corazón y me di cuenta de que se sintieron bien y halagados por mi reconocimiento.

También les llevó a recordar más situaciones en que habían ayudado a más personas en su vida. Pasamos unas cuantas horas charlando y recordando.

De vuelta a Madrid, cuando le hablé de esta experiencia, alguien mencionó la labor anónima de ayuda que hacen muchas personas que llamó “nuestros ángeles de la guarda” ya que su ayuda, a veces, puede dar otra dirección a nuestra vida.

Esto me hizo pensar en cuantas personas habían sido mis ángeles de la guarda y habían tenido un impacto en mi vida y me motivé a buscar en mi memoria cuales podían haber sido estas personas y cuando.


Pensé primero en personas de mi familia y me fijé en cuales ocasiones me parecía que habían actuado como mis ángeles de la guarda. Mis padres, mis abuelos, mis hermanos, mi pareja y mis hijos, cada uno por turno, me habían ayudado a encontrar soluciones y a reflexionar en situaciones difíciles.Pensé también en mis profesores, compañeros de colegio, de universidad, de profesión y de empleo y descubrí que había tenido muchos ángeles de la guarda que me habían ayudado en los contextos y situaciones más variados. Le di las gracias en mi pensamiento reservándome hacerlo personalmente si surgía la ocasión.

A este punto, decidí pensar también en como yo mismo había ayudado a más personas a lo largo de mi vida. Busqué detalles de lo que había hecho, como lo había hecho; me lo reconocí y me di las gracias por haber podido ser un ángel de la guarda para estas personas.
Darme cuenta de ello hizo que recordara muchas de las cosas que había hecho al respecto y me sintiera orgulloso por ellas. Esto me llevó a ensanchar mi propia vocación de ayuda.

Descubrí una vez más que reconocer y agradecer la ayuda de los demás me abre a buscar como ser yo mismo un ángel de la guarda para otras personas y puede ser una excelente ocasión y motivación para sentirme bien conmigo mismo en ambas ocasiones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>