;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

La tercera etapa de nuestra vida

Cuando alguien me habló de ello, me di cuenta que efectivamente  puedo disponer de tres décadas más que antaño para encontrar nuevas soluciones a mi vida, para cuidar mi cuerpo, para satisfacer mi espíritu y, en definitiva, para disfrutar el momento presente.


Ahora puedo aprovechar lo que he aprendido durante las dos primeras etapas de mi vida y tengo nuevo tiempo para hacerlo. Depende de mí y es motivador pensar que se trata de un regalo que he recibido y de lo mucho que puedo hacer en los años venideros.


Alguien habló de la vida como de una escalera; de pequeños vamos subiendo los distintos escalones, al principio con más o menos dificultad, después con más seguridad y vamos viendo un panorama de nuestra vida cada etapa más amplio y podemos llegar a ser felices, si decidimos que lo sea.


En la tercera etapa, nuestro ángulo de visión se hace más amplio y estamos más preparados, por nuestras experiencias anteriores, para interpretarlo de forma que podamos decidir por fin disfrutar de nuestra vida, nuestras relaciones y todo lo que descubrimos podemos hacer y que no hicimos anteriormente.


Evidentemente, para poderlo hacer de forma satisfactoria, necesitamos darnos el permiso de aceptar las dificultades que nos hemos creado con la forma de vivir las dos etapas anteriores y el primer paso para hacerlo es el de perdonarnos a nosotros mismo por todo lo que pensamos no hemos hecho bien.  El perdón a nosotros y a los demás, nos ayuda a relajarnos y aceptarnos como somos y por lo que somos y a querernos a nosotros mismos como personas, como padres, como abuelos, como profesionales y más roles que decidimos empezar o continuar en esta tercera etapa.


Ya podemos disfrutar dedicando parte de nuestro tiempo para ayudar a la sociedad en que vivimos y desarrollar y utilizar una vocación de ayuda que nos permita sentirnos a gusto con nosotros mismos y con los demás.


En esta tercera etapa o edad continuamos siendo nosotros mismos como hemos aprendido a ser y actuar hasta ahora, pero con la diferencia que ahora estamos viviendo un tiempo extra en el que podemos cambiar las partes de nuestra forma de ser que  podemos cambiar. Personalmente en esta etapa he decidido aceptar las cosas que no puedo cambiar y utilizo mis energías para cambiar lo que está en mis manos cambiar. He hecho un examen de consciencia y he descubierto muchas cosas de mi realidad diaria que me interesa modificar para poder ser feliz en el momento presente.


Miro al pasado como un referente que puedo utilizar para buscar alternativas de vida y comportamientos que me motiven más. En lugar de sentirme mal por lo que he fallado, me encanta pensar en que tengo unas nuevas posibilidades de aprender a hacerlo mejor. 


En esta tercera etapa, es posible que nos encontremos con achaques fruto de no cuidarnos en el pasado ni físicamente ni emocionalmente. Por ejemplo, depende de nosotros empezar a hacer ahora lo que nos hace falta para resolver nuestras dificultades físicas, cuidando la dieta, haciendo ejercicios y estando en contacto con nuestro cuerpo desde un nuevo cariño que podemos tener  por las distintas partes del mismo. Cuando empecé a llevarlo a la práctica hace algún tiempo cuidándome más a mi mismo, me sentí  emocionalmente a gusto haciéndolo.  Mi sistema inmunológico ha reaccionado y me he propuesto aprovechar en todo lo que puedo el tiempo que todavía tengo a mi disposición.


En esta tercera etapa, podemos redefinir nuestra vida y podemos ser unos ejemplos ejemplares para las nuevas generaciones. La clave es decidir que nos interesa y que  podemos sentirnos mejor con nosotros y que, practicándolo desde nuestro tramo de escalera podemos ayudar también las personas que se encuentran en las etapas anteriores a reflexionar y a reinventar su propia vida sin tener que esperar a que llegue la última etapa.


Desde nuestro tramo de la escalera, podemos atraer hacia nosotros las nuevas generaciones para colaborar juntos en la transformación de nuestro mundo. Desde arriba podemos hacer llegar nuestra voz y nuestra visión de cómo y quienes somos hasta los escalones más bajos como un modelo y un ejemplo de ejemplaridad.


Me gustó leer y reflexionar sobre este punto de vista y me ayuda pensar en todo lo que he hecho y que todavía puedo hacer en estos 30 años de vida que la naturaleza ha puesto en mis manos y que no tenían mis antepasados. Pienso que sería una lastima desperdiciar la posibilidad de utilizarlo para el bien común.
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>