Alguien me envió un mensaje sobre este interesante y sencillo pensamiento y creo que merece la pena pararse a reflexionarlo.
Parece que unos investigadores del comportamiento humano estudiando las características de algunos longevos saludables, llegaron a la conclusión de que más allá de las características biológicas de las personas, el denominador común de todos los investigados radicaba en la calidad de sus conductas y actitudes en su propio día a día.
Según esta teoría, cada pensamiento genera una emoción en cada persona y cada emoción, a su vez, moviliza un circuito hormonal que se refleja en los 5 trillones de células que forman el organismo.
Las conductas positivas “S”: serenidad, satisfacción, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa promueven la secreción de Serotonina, mientras que las conductas “R”: resentimiento, rabia, rencor, reproche, resistencias, represión, facilitan la secreción de cortisol, una hormona corrosiva para las células, que acelera el envejecimiento.
Las conductas “S”, a su vez, generan actitudes “A”: ánimo, amor, aprecio, amistad, acercamiento y asistencia.
Las conductas “R” por el contrario generan actitudes “D”: depresión, desánimo, desesperación, desolación.
Reflexionando sobre este sencillo mensaje y buscando la forma de actuar en conformidad en nuestra vida diaria, las personas podemos lograr vivir mejor y más tiempo, porque la “mala sangre” (mucho cortisol y poca serotonina) deterioran la salud, posibilitan la enfermedad y aceleran el envejecimiento. El buen humor, la sonrisa, la risa, el canto, el baile y más actuaciones diarias para disfrutar y sentirnos bien, en cambio, son claves para la longevidad saludable y una activación voluntaria de nuestro propio sistema inmune.”
Personalmente, desde tiempo, no dejo pasar un día sin recurrir a todas estas acciones y posibilidades de generar endorfinas. Bailo canturreando mi propia música, sonrío lo más a menudo que se me ocurre, ayudo a los demás siempre que puedo, me río porque pienso que es bueno para mí, valido a las personas de mi entorno por lo que hacen bien y recibo a mi vez atención, reconocimiento y cumplidos por mi propio comportamiento. Todos podemos tener la oportunidad de hacerlo cuando decidimos que es bueno para nosotros. Además, practicándolo creamos hábitos y se nos hace cada día más fácil llevarlos a cabo en las situaciones más variadas de nuestra vida. De ahí que mucha gente nos diga a mí y a muchísimas más personas: Cuando sea mayor quiero ser como tú.
¡¡¡Que tengas una excelente vida plena de serotonina!!!














