“Me di cuenta que no votaría para mi. En efecto, no creía en mi mismo de forma suficiente e incondicional y esto hizo que me preguntara ¿cómo puedo pedir a los demás que me voten y que crean en mí, si yo mismo no lo hago?.
A partir de ese momento, tuve muchas conversaciones conmigo mismo y con más personas de mi entorno en varias situaciones y empecé a buscar mis varios puntos positivos para darme cuenta que yo valía, que yo podía hacer las cosas mejor que como las hacía, que yo podía obtener resultados más satisfactorios y, sobre todo, que yo podía aprender en cualquier contexto si decidía que votarme era bueno para mí y para los demás.
Cada vez fui descubriendo más cosas positivas con respecto a mí mismo y me alegraba, me abría a las posibilidades, me daba el permiso de crear en mi vida oportunidades que anteriormente no me había permitido y, sobre todo me abría a actuar para hacerlo cada día mejor.
Me di cuenta también de que la mejor forma de ser apreciado por los demás era empezando a apreciarme a mí mismo y que esto podía hacerlo empezando con pequeños objetivos de mi día a día, fijándome en lo que había hecho, dándome las gracias por haberlo hecho y abriéndome, cada vez que tenía la posibilidad de hacerlo, a entrar en acción sin miedo a salir de mi zona de confort y a entrar en acción en búsqueda de mis sueños.
Cuando me contaba a mí mismo lo que quería hacer,empecé en primer lugar en pensar que podía, y esto me creaba ilusión y entusiasmo realzando mi propia creatividad y apertura.
Empecé a decirme: Juan creo en ti, sé que eres capaz, creo que va a haber dificultades pero sé que puedo superarlas y, sobre todo, creo que cuando actúo al respecto puedo ser de ayuda a mi entorno, a mis familiares, a mis amigos y demás personas. Cuando tengo éxito, me siento bien por cómo y quién soy, y me motivo a apreciarme y a darme el permiso de creer en mi mismo.
Poco a poco, la frase “sé que puedo” fue interfiriendo en posibles dudas y miedos que aparecían y me motivaba a prepararme para entrar en acción y para tener éxito como persona y como profesional. Cuando esto pasaba y me pasa, me fijaba en cómo me sentía y me siento y me gustaba lo que veía y que veo.
Juan parece que aprendió mucho de estas experiencias y decidió votarse a si mismo y, según comentó, lo está haciendo bien y aprendiendo cada día más.
A lo mejor, puede que sea una pregunta que podemos hacernos también nosotros.














