El reconocer los beneficios de las distintas acciones de cambio, por otro lado, a menudo, puede presentar un carácter lúdico muy provechoso para motivarnos a emprender y continuar con la labor de desarrollo personal emprendida.
Nos permite pasarlo bien y, en efecto, nos sentimos bien por haberlo hecho y esto nos ayuda a repetir la acción o continuarla si es posible.
En línea de principio, podemos indicar a continuación algunos de los beneficios que conseguimos de nuestra propia labor para el desarrollo personal y social:
1) Relacionarnos mejor con todo el mundo, empezando por la familia.
2) Abrirnos a comunicar con más eficacia nuestros puntos de vista.
3) Marcar una diferencia en nuestro entorno directo.
4) Ser aceptados y más queridos por la gente a nuestro alrededor.
5) Descubrir cómo ganar lo suficiente para poder ayudar también los demás.
6) Reforzar nuestra creatividad en cualquier campo.
7) Facilitar una actitud innovadora, creativa y pro activa para que nuestras energías no se desperdicien en reaccionar a situaciones sin importancia.
8) Estar siempre a la vanguardia y no a la cola de los acontecimientos, desde la conciencia de nuestra propia pro-actividad, aprendizaje y crecimiento continuos desde varias perspectivas.
9) Aceptar las limitaciones que surgen de la convivencia social, para buscar soluciones.
10) Abrirnos a la actuación en grupo y participar en actividades grupales. Esto es, en general, más eficaz que actuar en solitario.
11) Mejorar nuestra capacidad de comunicación y de escucha activa. (Desde la conciencia de la valía e importancia, nuestra y de los demás, no tenemos por qué tener secretos, pero tampoco tenemos que imponer nuestros puntos de vista a los demás).
12) Motivarnos a escuchar con interés y empatía lo que nos comunican los demás, sin exigir que estos modifiquen su comportamiento si no se sienten cómodos al respecto.
13) Encontrarnos, de parte nuestra, cómodos en cualquier situación, siempre que nuestra actuación no vulnere los derechos de los demás.
14) Aceptar los derechos de los demás dentro de la interpretación compartida de cuales son estos derechos. Esto nos permite extender nuestras fronteras personales sin vulnerar o reducir los territorios de los demás.
15) Actuar el principio del “gano/ganas” que presupone una ventaja para todas las partes, sin que haya perdedores, ni nosotros ni los demás.
16) Ser conscientes de que si todas las partes buscan una solución satisfactoria de común acuerdo y unen sus energías, empatía y conocimientos al respecto, acaban encontrándola.
17) Sentirse capacitados para ser líderes sin que nos importe ser seguidores, cuando se da el caso.
18) Habilitarnos a ser partícipes en los proyectos colectivos desde la comprensión y la aceptación de las decisiones tomadas por el grupo del cual somos parte. Esto nos motiva a colaborar de forma consciente y eficaz.
19) Participar activamente en las tomas de decisiones que pueden afectarnos. Nos damos el permiso de aportar nuestro propio punto de vista y de marcar una diferencia con nuestra presencia y participación.
20) Cuidar nuestra salud física, espiritual y mental, tomando las medidas preventivas y curativas que sean necesarias para asegurar nuestro bienestar en los tres campos de actuación.
Cada lector puede conectar con estos beneficios y reflexionar al respecto desde su situación particular.
Además, desde nuestras propias experiencias podemos añadir otros beneficios que nos motiven particularmente.
Podemos hacerlo dando una nueva lectura a nuestros propios intereses y a la visión práctica de nuestra propia vida en el momento presente.














