;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

AUTOESTIMA DEL ABUELO

Si yo me comunico utilizando un lenguaje positivo y con el reconocimiento de la valía de las personas -yo mismo y los demás-  por ser personas, actúo como ejemplo que ayuda a crear convivencia en mi entorno. Los demás, a su vez, se motivarán a hacer lo mismo y actuarán en nuestra relaciones con el respeto debido a una persona por ser persona.
 
Esta proyección es mucho mayor cuando actuamos como abuelos. Es importante que actuemos con la visión de que queremos a nuestros nietos (si no tenemos nietos, a nuestros sobrinos o más personas jóvenes de nuestro entorno) y de que queremos ser unos abuelos que les motivan y ayudan a ser personas. Al mismo tiempo, transmitimos nuevos puntos de referencia positivos para nuestros hijos que les ayudan a buscar la forma de ser ellos mismos unos modelos positivos para sus hijos.


Desde el descubrimiento de que detrás del ego, con sus características ego centrista y al mismo tiempo denigradora y víctimista,  está el yo o el ser humano autorrealizante y en aprendizaje y crecimiento continuos, yo llegué a aceptar que si actuaba para conseguirlo, podía modificar mis comportamientos, actitudes y puntos de vista sobre mí mismo, mi familia, mis amigos, mis  compañeros y demás personas que no me gustaban o que no me gustaban suficientemente.


Por otro lado, llegué a la conclusión de que, si yo tenía alternativas en este sentido, también las tenían los demás con su propia realidad. Esto me ayudó a ser mucho más tolerante con mi percepción de mis relaciones. Me motivó a ir buscando cualidades y puntos fuertes, no solo en mí mismo sino en las personas de mi entorno a las cuales no había prestado una atención preferente hasta entonces.


En mis libros que cité más arriba, me fijé preferentemente en los educadores. Quise motivar y facilitar una reflexión de padres, profesores y abuelos para que aceptaran hacer una diferenciación entre su ego y su yo, para poderla modelar en sus relaciones con sus hijos, sus nietos, sus alumnos y otras personas de su entorno.


Si percibimos nuestra labor formativa desde esta perspectiva, podemos marcar una diferencia importante en nuestra labor como abuelos. Cuando trabajamos para elevar la autoestima de los demás, hacemos una labor paralela con nosotros mismos y  facilitamos la adquisición de nuestro propio bienestar y del de los demás. Así, con nuestra propia forma de ser y comunicarnos preparamos el terreno para crear unas relaciones con nuestros nietos o sobrinos que les ayuden a tener unos elementos de referencia para llegar a ser seres humanos autorealizantes y eficaces en sus propias actividades y relaciones.


Ser unos buenos modelos para los niños es una satisfacción que merece la labor que hagamos para poder llegar a serlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>