;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

El poder de la alabanza, de los cumplido, del refuerzo

Hace ya casi veinte años en unos cursos de autoestima que impartía a padres de alumnos organizados por APAS de varios colegios, solía proponer a los participantes un ejercicio en parejas. Consistía en decirle uno al otro, en dos minutos, de golpe y sin pensarlo dos veces, 6 cosas que habían hecho bien en la última semana. La primera reacción de la gente era casi de pánico. ¿Yo? ¿hacer seis cosas bien hechas en solo 7 días? ¡Ni pensarlo! En seguida, la mayoría de la gente se recuperaba y encontraba muchas cosas que decir. En muchos casos, sin embargo, algunos continuaban sin encontrar todas las seis cosas aunque se quedaran pensándolo más tiempo. Si probamos a hacerlo ahora en nuestra mente, en dos minutos, es posible que a muchos continúe pasándonos lo mismo.


Se ha comprobado que este tipo de reacción deriva muy a menudo del no haber recibido suficientes alabanzas, reconocimientos y cumplidos cuando éramos niños. La tendencia de los padres ha sido siempre la de buscar y encontrar lo que estaba mal hecho para criticarlo y castigar. Lo que estaba bien hecho no hacía falta alabarlo ya que hacerlo bien era un deber.

Lo mismo pasa ahora en muchos otros contextos, el laboral incluido; no buscamos y reconocemos lo que hacemos bien y lo que hacen bien los demás sino que enfocamos la atención en criticarnos y criticarles por lo que hacemos o hacen mal. La razón es la de corregir para hacerlo mejor pero demasiado a menudo conseguimos sentirnos mal y esto reduce nuestra propia autoestima y nuestro bienestar emocional.


Suficientes alabanzas es uno de los instrumentos para crear autoestima. Suficiente autoestima a su vez ayuda a sentirnos bien y sentirnos bien nos ayuda a mejorar nuestras relaciones intra e interpersonales y a crear una buena convivencia en nuestro entorno familiar y social.


Cuando alabamos ayudamos y la acción de ayuda es uno de los elementos más importantes de la búsqueda del bienestar. Alabar, hacer cumplidos y reforzar los comportamientos positivos propios y de los demás es una actitud y un hábito social que podemos aprender a cualquier edad y que nos interesa considerar una prioridad si queremos, por ejemplo, ser buenos abuelos.


Alabar el buen comportamiento anima a realizar el comportamiento mismo y motiva a repetir lo que se ha hecho bien. Además ayuda a que la persona alabada se sienta especial. Los niños pequeños detestan ser ignorados y para ellos meterse en problemas es mejor que no ser notados. Lo mismo nos pasa a muchos adultos de todas las edades.


Cuando elogiamos, sin embargo, debemos hacerlo por algo concreto y de una manera que aumente el sentido de satisfacción interna por cómo la persona elogiada se ve a si misma.


Cuando hablamos de alabarnos a nosotros mismos por lo que hemos hecho bien, por otro lado, no estamos hablando de originar orgullo o soberbia ni de crear engreídos. Alabarnos a nosotros mismos por algo bien hecho no significa pensar que somos mejores de los demás. Es darnos cuenta de que valemos en cuanto personas y esto, a su vez, nos ayuda a reconocer y aceptar también la valía de los demás también en cuanto personas.


Yo lo he comprobado en mi vida y puedo dar fe de que si decidimos aplicarlo en nuestras relaciones funciona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>