;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

Mejor prevenir que curar

Es importante que lo pensemos: todos los que ahora somos mayores y, en su tiempo, los que todavía no lo son, tenemos un fuerte riesgo de hacernos dependientes. Esto quiere decir que nos interesa preparar de antemano el escenario de esta dependencia para que sea lo mejor posible. El lema es que queremos hacer lo que se necesite para asegurarnos una VIDA DIGNA si y cuando esto pueda pasarnos.
 
La dependencia puede estar o al cuidado de nuestros familiares o en una residencia de mayores, publica o privada, y al cuidado de profesionales más o menos capacitados.


Antes de que esto nos pase, cuando estamos todavía activos e independientes, podemos empezar a hacer planes de futuro para paliar los aspectos negativos de estos tipos de situaciones. Por ejemplo, en el caso de llegar a estar a cargo de nuestros familiares en nuestras casas o en las suyas, nos interesa tomar medidas para sanar posibles situaciones emocionales de convivencia difícil con la familia. A este fin, existe una gran oferta de programas de revisión emocional, concienciación de nosotros mismos como personas, autoestima y convivencia familiar y social que nos pueden ayudar a superar roces, resentimientos y conflictos que pueden hacer más difícil la reducción o perdida de nuestra independencia.


Al mismo tiempo, podemos motivar nuestros familiares para que sigan ellos mismos una formación paralela para la convivencia para que las relaciones mutuas puedan desarrollarse en un entorno de aceptación, cariño y búsqueda de las mejores condiciones para todas las partes.


En el caso de ingreso en Residencias de ancianos, además de llevar a cabo la formación antes mencionada que continúa siendo importante para los mayores y para sus familias también en estos casos,  podemos buscar y escoger de antemano la residencia que más nos motive y que tenga unas instalaciones en condiciones para garantizar una dependencia lo más confortable posible. Queremos poder contar también con un ambiente positivo de ayuda, simpatía y apoyo mutuo por parte de un personal preparado y formado para asegurarlo.

También queremos que los compañeros de habitación sean escogidos de acuerdo con características de ambos que faciliten una buena convivencia; queremos que se lleven a cabo programas ocupacionales y de diversión individuales y de grupo, programas de socialización y de ayuda mutua y más facilidades que puedan hacer posible una estancia lo más posible motivadora y placentera. Sobre todo, repetimos, queremos asegurarnos que nuestra vida, aun dependiente, pueda ser en cualquier caso una vida digna.


Para que todo esto sea posible, es importante que empecemos a  hablar libremente del tema de la dependencia y de cómo hacerla más viable para nosotros y para los demás. Queremos que se empiecen a buscar soluciones viables a la dependencia antes de que estemos sujetos a ella.


La gente prefiere no hablar de argumentos que considera escabrosos. Piensan: Ya lo veremos cuando llegue el momento. Pero esta actitud no nos vale. Mejor prevenir que curar es un viejo dicho popular que, en este caso es particularmente vigente. Lo que hagamos ahora con respecto a nosotros y a nuestro futuro, nos va a facilitar y beneficiar a nosotros mismos cuando nos llegue el momento y los resultados que nosotros podamos conseguir ahora en nuestra sociedad irán creando las bases para ayudar a muchísima gente más después de nosotros.


Los mayores en España somos ya muchos millones de personas a riesgo de que la dependencia nos pueda pasar a un plazo más o menos corto. Otros muchos millones de personas adultas van a ser afectados profundamente por la situación de sus mayores y otros muchos millones van a estar en nuestra situación antes o después. Todos estos millones de personas, entre todos, somos una fuerza social y política importante para que podamos forzar el sistema a tomar medidas sin más retraso.


Asegurar una vida digna de los mayores es un elemento prioritario al cual se deben dar soluciones ya, poniendo todos los recursos necesarios y todo el interés personal y social para que se haga realidad. Los primeros en querer que esto pase somos las personas que ya estamos más cerca de la dependencia y las soluciones tienen que estar en nuestras manos en primer lugar. Hay millones de jubilados con conocimientos y capacidades, actualmente sin utilizar, que podrían utilizar sus energías para ocuparse de definir los cambios y  los recursos necesarios. Creemos que se trata de algo tan altamente prioritario que no puede dar lugar a dudas. Además,  somos nosotros los mayores directamente los que podemos asegurar y, si hace falta forzar entre otras cosas con nuestros votos el sistema para que esta prioridad se respete. 


Creo que merece la pena que empecemos a fijarnos en ello ya hoy mejor que mañana.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>