1- No tiene miedo a comunicar sus sentimientos, emociones, opiniones y pensamientos.
2- Acepta los cumplidos de los demás como refuerzo de su labor y esfuerzo personal y como motivación para un crecimiento continuo.
3- Acepta los errores y las críticas como instrumentos de aprendizaje.
4- Se acepta a sí mismo como es, sin frustrarse ni gastar energías en recriminar, sino utilizando las energías de que dispone para su continua superación.
5- A corto plazo no tiene expectativas inalcanzables sobre sí mismo y sus relaciones con los demás. Sus objetivos son de superación continua dentro de un marco de aceptación y disfrute de la realidad.
6- Sabe escuchar de forma activa y empática y está abierto a cualquier mensaje que se le transmita, incluyendo las críticas constructivas.
7- Ha reconocido, asumido, procesado e integrado sentimientos de origen infantil como los de culpa, miedo, vergüenza, orgullo y resentimiento, con respecto a sí mismo y a los demás. Acepta que de cómo se percibe a sí mismo, depende el poder desactivar la virulencia de estos sentimientos, en cualquier momento que aparezcan.
8- Es optimista, ya que cree en la capacidad de progreso de sí mismo y de los demás y de las relaciones correspondientes. Desde esta confianza, su apertura hacia la solución de problemas situaciones y conflictos se hace automática.
9- Es honesto y sincero. La deshonestidad y la falsedad son una consecuencia directa de la falta de fe en uno mismo y en los demás.
10- Es tolerante y comprensivo. La tolerancia y la comprensión son una consecuencia directa de la empatía.
11- Es entusiasta.
12- Tiene sentido del humor.
13- Tiene la necesaria humildad. Esta la interpretamos en el sentido de reconocer tanto las propias limitaciones como las propias cualidades.
14- Es valiente y decidido.
15- Es creativo.
16- Es flexible.
17- Es capaz de gozar de las pequeñas cosas de la vida.
18- Tiene buena capacidad de empatía ,en el sentido de ver las cosas desde la perspectiva de la otra persona.
19- Está abierto a lo imprevisto.
20- Tiene receptividad a los nuevos conocimientos.
21- Tiene buena comprensión del proceso del devenir. Cada momento, algo nace y algo muere, dentro y fuera de nosotros mismos.
22- Está abierto al reconocimiento y a la aceptación de las diferencias personales de cada uno, lo mismo que es conciente y acepta sus similitudes.
23- Es conciente de la interdependencia de todas las cosas, personas incluídas.
24- Es capaz de comunicarse abiertamente.
25- Tiene una mente creativa, analítica e inquisitiva en la búsqueda de nuevas ideas y soluciones alternativas.
26- Es individualista en el sentido del propio autodesarrollo personal y social. Esto quiere decir ser conscientes de que, dentro de las similitudes que tenemos en muchos aspectos, cada uno somos distintos y no tenemos por lo tanto que esperar un comportamiento de los demás en conformidad con nuestras exigencias.
27- Se siente comunitario en el sentido de promover la interacción y la participación colectiva para un desarrollo global de las relaciones y del entorno.
28- Siente inquietudes de autosuperación.
29- Tiene convicciones propias y está disponible para cambiarlas, cuando se da cuenta de la conveniencia de este cambio en el interés propio y de los demás.
30- Tiene don de gentes.
31- Está abierto a la percepción e interpretación positiva de las personas con las cuales interactúa.
32- Se interesa con sinceridad y comprensión por la forma de ser de las personas.
33- Tiene confianza en la capacidad de los demás para resolver sus propios problemas, aunque esté disponible para darles su apoyo si fuera necesario.
34- Ve a la gente como prevalentemente amistosa y propiciatoria y no como amenazadora y hostil.
35- Respeta a cada persona ya que considera que cada uno tiene su propia integridad, dignidad y motivación positiva.
36- Busca lo positivo en cada uno.
37- Le gusta la interacción con la gente y disfruta con ella en lugar de considerarla amenazadora de su propia seguridad.
38- Confía en sí mismo y en su capacidad de resolver la problemática de su propia vida.
39- Delante de las dificultades no pierde tiempo ni energías preocupándose o quejándose sino que busca soluciones.
40- Considera la vida terrena como un don, más que como una carga.
41- No es rencoroso.
42- No se deja distraer e inmovilizar por sensaciones de culpa, de miedo, de ansiedad, de insuficiencia, de vergüenza, etc, basadas en el pasado; las integra y vive el aquí y ahora dentro de un espacio de aceptación de la realidad y de superación personal.
43- No juzga a las personas sino a sus comportamientos y en todo caso de forma constructiva.
44- Ayuda a los demás a encontrar sus propias soluciones y a superarse en lugar de intentar controlarlos.
45- Comprende y justifica en lugar de condenar.
46- Acepta a los demás por lo que son sean cuales sean las circunstancias en lugar de rechazarlos .
47- Es positivo y actúa de forma optimista.
48- Exige mucho de sí mismo dentro de un espacio de aceptación de los propios límites temporales al mismo tiempo que de la propia tendencia y capacidad de superación personal.
49- Tiene capacidad de organización.
50- Consigue prever los desenlaces y actúa en conformidad aunque esté abierto a los imprevistos.
51- Actúa según planes y objetivos generales pero se permite la improvisación cuando la vé necesaria.
52- Tiene curiosidad en todos los campos. Esta es una consecuencia de la convicción de la interdependencia de todas las cosas.
53- Es conciente de la importancia de la salud física además de la mental y de la espiritual.
De estas características de la persona con elevada autoestima y de otras que se os ocurran, podemos darnos cuenta de cómo puede ser la educación para la autoestima. También podemos ver la gran diferencia que puede marcar un educador conciente de la importancia de estas características cuando las toma como referentes para su actuación educativa de sí mismo y de los demás.
¿Qué necesitamos hacer cada uno de nosotros para ir acercándonos cada día más a este modelo de persona? Yo creo firmemente que el primer paso es el de confiar en nuestra capacidad y disponibilidad, en cuanto seres humanos de crecer y aprender de nuestros errores y de nuestros exitos y por lo tanto de salir de las formaciones mentales o condicionamientos que actualmente nos limitan.
Aceptación, responsabilidad y apertura hacia esta percepción positiva de nosotros mismos y de los demás son los elementos básicos de este tipo de concienciación. Como hemos dicho antes, cada individuo tiene en sí mismo la posibilidad de marcar una continua diferencia personal y social en este sentido.
Poco a poco, en cada contexto o situaciones, podemos ir comprobando como las características ideales de la persona con elevada autoestima son parte de nuestra propia personalidad y esencia. Si lo hacemos, nos iremos motivando para entrar en una dinámica vivencial y educativa que dé lugar al crecimiento correspondiente.
Desde el momento en que empezemos a concienciarnos de nuestros potenciales en este sentido, abrimos una brecha, que podemos ir ensanchando, para hacer fluir una reinterpretación positiva de nuestra vida, de nuestras posibilidades, de nosotros mismos y de los demás.














