P: Doctora Levi Montalcini ¿Cómo celebrará sus 100 años?
R: No me gustan las celebraciones. Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día.
P: ¿Y qué hace?
R: Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países. Y sigo investigando, sigo pensando.
P: ¿No piensa jubilarse?
R: Jamás. La jubilación está destruyendo cerebros. Mucha gente cuando se jubila, se abandona y le mata el cerebro. Y enferma.
P: ¿Cómo anda su cerebro?
R: Igual que a mis 20 años. No noto la diferencia en ilusiones ni en capacidad. Mañana vuelo a un congreso médico. Mi cerebro pronto tendrá un siglo pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable. Pero no el cerebro.
P: ¿Y cómo lo hace?
R:Las personas podemos tener una gran plasticidad neuronal. Aunque mueran algunas neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, pero para ello conviene estimularlas.
Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar y nunca se degenerará.
P: ¿Y podré vivir más años?
R: Vivirás mejor los años que vivas y esto es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños y tener pasiones.
P: ¿Su pasión fue la investigación científica?
R: Y sigue siéndolo… En el 1942 descubrí cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso y 40 años más tardes me lo reconocieron y me dieron el premio Nobel.
P: ¿Cómo se hizo neurocientífica?
R: Decidí estudiar y lo hice. Mis hermanos mayores eran muy brillantes y yo me sentía inferior a ellos. Mi deseo fue siempre el de ayudar a los que sufren y este era mi gran sueño.
Hoy lucho mucho para ayudar las niñas de África. Luchamos contra la enfermedad pero otra forma De hacerlo es ayudar a que acabe la opresión de las mujeres en muchos países.
P: ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?
R: Solo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones vinculadas al sistema endocrino. En cuanto a las funciones cognitivas no hay diferencia alguna.
P: ¿Por qué hay todavía pocas científicas?
R: No es así. Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en realidad sus hermanas o esposas o hijas. No se admitía la inteligencia femenina y las dejaban en la sombra. Hoy, felizmente hay más mujeres que hombres en la investigación científica.
Somos más inteligentes que hace 50.000 años pero no somos más buenos. Esto es por el componente límbico cerebral que sigue dominando nuestra actividad. Vivimos, como en el pasado, dominados por las pasiones y por impulsos de bajo nivel. No estamos controlados por el componente cognitivo sino por el componente emotivo, el agresivo en particular. Seguimos siendo animales guiados por la región límbica paracortical sustancialmente igual en el hombre y otros animales.
Nuestras opciones de mejora moral pasan por las circunvoluciones neocorticales que afortunadamente tenemos.
La ideología es emoción y es sin razón. Es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado. Son perfectos. Nosotros no y al ser imperfectos hemos recurrido a la razón y a los valores éticos: Discernir entre el bien y el mal es el mas alto grado de la evolución darwiniana.
P: ¿Cuál es hoy en día su gran sueño?
R: Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad creativa de nuestros cerebros.
P: ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
R: Ayudar a los demás
P: ¿Qué haría si hoy tuviese 20 años?
R: Pero si ya lo estoy haciendo. Si asumimos una visión catastrófica del ser humano estamos acabados. La vida se hace inútil. También yo a veces me siento interiormente incapaz de ser optimista. Pero hay que serlo cueste lo que cueste. Hay que mantener la confianza en el futuro.














