El ejercicio de reconocernos en características positivas en cuanto personas iba dirigido a reflexionar y buscar la forma de actuarlas y reforzarlas en nuestras vivencias del día a día, mejorando nuestra percepción de cómo podemos aprender a mejorar nuestra autoestima y nuestro propio bienestar emocional.
Hoy voy a sugerir otro ejercicio para ver la otra perspectiva. Vamos a pensar en algunas de las características del comportamiento social y familiar de las personas con escasa autoestima que reconocemos en nosotros mismos y que no nos gustan. La idea es hacerlo con la misma motivación de aprender a sentirnos bien que nos guió en el otro ejercicio.
A este fin, queremos determinar cuales de estas características que nos reconocemos en nuestros propios comportamientos y forma de relacionarnos nos interesa cambiar con el fin de sentirnos bien. Recordemos que no estamos hablando de cambiar cómo somos como personas sino de qué hábitos de comportamiento, que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida, no nos permiten ser felices. Sobre todo, la idea es hacerlo desde la perspectiva de que una vez los hayamos reconocido y aceptado como algo que no nos gusta y que tiene soluciones si actuamos al respecto, podemos cambiar gran parte de las mismas.
Está comprobado que el subconsciente de las personas crea nuevos hábitos de comportamiento cuando se crean situaciones repetitivas de actuaciones distintas y reflexionadas positivamente por los interesados. Esto quiere decir que cuando reconocemos un habito que no nos gusta, podemos empezar a actuar de forma distinta en nuestro día a día y a fijarnos en como nos sentimos cuando nos damos cuenta de la diferencia de resultados. Nuestro subconsciente con la repetición de estos comportamientos va asumiéndolos desplazando los hábitos anteriores.
No estamos hablando de terapia sino simplemente de la modificación voluntaria y motivada de comportamientos que no nos hacen sentir bien con nosotros mismos y en nuestras relaciones con los demás.
Nuevamente, hablamos de empezar con unos cambios sencillos y de fácil actuación y que nos permitan reconocer sin dificultades cómo nos sentimos cuando los llevamos a cabo.
En cualquier caso, lo que dijimos para el refuerzo de las características positivas, vale también en la búsqueda de cambios en actuaciones negativas. Podemos darnos el permiso de enfocar la atención en lo que podemos hacer para sentirnos bien, empezando por las acciones de más fácil consecución. No empecemos por lo más difícil sino por lo que es más fácil para nosotros. Además, es importante comprobar de forma consciente como nos sentimos cuando conseguimos cambiar los primeros comportamientos que hemos decidido modificar. Démonos el reconocimiento, el refuerzo y las alabanzas que merecemos. Podemos enfocar la atención en que, de la misma forma como hemos conseguido los primeros éxitos, podemos ir cambiando gran parte de los otros hábitos que vayamos escogiendo.
La comprobación del éxito nos motiva a actuar para repetirlo y va generando una importante mejora de nuestra autoestima.
Aceptemos que la clave también en estos casos es aceptar que, como personas, podemos cambiar lo que queremos cambiar, si queremos hacerlo y nos motivamos a actuar.
Merece la pena y, si en algún caso no lo conseguimos a la primera, no pasa nada ya que con sucesivas actuaciones y el aumentar de nuestra autoestima debido a los otros éxitos, nos vamos haciendo cada día más fuertes y capaces de conseguir sucesivamente lo que podamos haber fallado en un primer intento.
Si es posible, es recomendable hacer el ejercicio con la participación de personas que nos son cercanas, como pareja, hijos, familiares y amigos que estén interesados en participar. Podemos llevarlo a cabo como un juego, algo interesante y divertido que nos hace pasar un buen rato y que de paso mejora la convivencia.
De esta forma, nosotros mismos podemos participar en la búsqueda de otras personas de nuestro entorno con el objetivo de ser de ayuda ya que sabemos que ayudar a los demás es un importante elemento de la mejora de nuestro bienestar emocional y por consiguiente de nuestra autoestima.
Sentirnos bien y ser conscientes de ello es la mejor formula de satisfacción y de éxito en los cambios que queremos conseguir.
Hasta se puede llegar a formar un grupo de apoyo en que cada miembro pueda compartir sus experiencias y los aprendizajes mutuos los unos de los otros. Este tipo de grupos de apoyo son muy eficaces pero necesitan ser estructurados y hay formulas para hacerlo. En un próximo blog hablaremos de formas de organizar grupos de este tipo si alguien se motiva hacerlo.
Recordemos que nadie nos obliga a hacer nada que no queramos hacer. Por consiguiente si no queremos hacer nada para cambiar nuestros hábitos de comportamiento, no pasa nada, nos quedamos como estamos y ser como somos, de por si es magnifico y es un privilegio si decidimos verlo así.














