Las ”afirmaciones” consisten en repetir, mentalmente o en voz alta, y de forma repetitiva estados de ánimo y cualidades que queremos promocionar en nosotros y que queremos incluir en nuestro comportamiento o en nuestras actitudes y forma de relacionarnos del día a día. Por ejemplo, me digo a mi mismo frases motivadoras como : ”Yo, Franco, soy capaz de superar y estoy superando mi miedo a caerme” o ”Yo, Franco, soy una persona creativa y puedo aprender y estoy aprendiendo a pintar o a escribir o a cocinar, etc”. También frases como: ”Yo, Franco, estoy en camino de ganar la oposición o el premio literario, etc”.
De esta forma, desde la perspectiva del ”io puedo” me estoy motivando a hacer el maximo esfuerzo para conseguirlo, actúo al 100% de mis capacidades y energías.
Son también afirmaciones frases como: ”Yo, Franco, tengo carisma para las mujeres o les caigo simpatico a los niños o les gusto y doy confianza a mis alumnos, etc.”
Lo que deseamos atraer a nuestra realidad tiene que ser algo que consideramos nos pueda ayudar para mejorar nuestra forma de vivir, de sentir y de actuar así como los resultados que queremos obtener de nuestras actuaciones puntuales.. Desde un inventario que hayamos llevado a cabo sobre nosotros mismos, podemos determinar lo que podemos modificar en nosotros y lo que queremos conseguir y, con esta información podemos elaborar unas afirmaciones adecuadas y efectivas.
Las afirmaciones tienen que ser positivas, concretas, claras, específicas, detalladas y en lenguaje de presente para que el subconsciente pueda recogerlas y asumirlas como una realidad y una serie de vivencias.
Es importante que elaboremos nuestras afirmaciones de forma que podamos repetirlas a menudo, que sean de interiorización lo más fácil y convincente posible y que nos motiven a nivel consciente, ademas que del inconsciente, cuando nos las decimos.
Se pueden determinar afirmaciones adecuadas por necesidades interiores que hayamos detectado o para modificar comportamientos de relación. La búsqueda de afirmaciones que impliquen más personas puede ser un juego de creatividad y de apoyo mutuo dentro del grupo.
Con las afirmaciones actuamos lo que se llama la ley de atracción es decir llegamos a superar de forma consciente en nuestra propia mente las limitaciones y carencias que teníamos asumidas e integradas ya desde la infancia por la educación recibida y que hemos asumido y utilizado, como mecanismo de supervivencia, para protegernos de nuestros miedos y dudas. Este mecanismo de supervivencia nos ha impedido desarrollar libremente nuestra personalidad y ya es hora que lo modifiquemos eligiendo atraer en su lugar un mecanismo de buena convivencia con nosotros mismos y con los demás.
Con el envío de las afirmaciones positivas al subconsciente, vamos eliminando poco a poco la percepción negativa de nosotros mismos. Las afirmaciones, sin embargo no funcionan si las ponemos en negación. Decir no quiero tener miedos no nos sirve. Si lo hacemos en negativo (No quiero esto o aquello) nuestra atención se fija en lo que no queremos y esto es lo que fortalecemos en lugar de eliminarlo.
Según teorías psicológicas occidentales, el subconsciente recoge todos los mensajes que se le manden de forma repetitiva y los pasa a nuestra memoria prioritaria para su sucesiva utilización automatica de respuesta y referencia a nivel consciente. Esto es lo que da lugar a los presupuestos de la ley de atracción sea positiva que negativa.
Las afirmaciones se pueden ir diciendo en alta voz o en el pensamiento o grabarlas en un cassette y escucharlas repetitivamente.
Si hacemos afirmaciones desde la perspectiva de que no nos sirven o de que son imposibles o de que hacer afirmaciones es una tontería, les quitamos automáticamente su efectividad e impedimos su asunción e integración en nuestra forma de ser y actuar.
Más datos prácticos sobre las afirmaciones en el proximo blog.














