Les expliqué que, a menudo, cuando se nos considera mayores, en lugar de vernos simplemente como las personas que somos, con nuestras cualidades y nuestros defectos en cuanto personas, se nos ve como ancianos con todas las consecuencias y se nos etiqueta como tales. De alguna forma, cuando no nos parece que hemos cambiado mucho, a muchos esto nos irrita y puede llegar a tener una influencia negativa en nuestra autoestima ya que las connotaciones de ser mayores son de que ya no somos capaces como antes de actuar y de pensar como estábamos acostumbrados a hacerlo y menos todavía de realizar cambios.
Personalmente reconozco que yo era uno de estos muchos. Ser considerado y etiquetado como mayor no me había gustado nada aunque me daba cuenta de que, a menudo, se utilizaba en contextos positivos de apreciación por como era y por lo que hacía.
El otro día, desde mi nueva percepción, descubrí que ser considerado mayor en lugar de ser una desventaja y una exclusión social, puede ser una plataforma ideal para permitirnos romper esquemas que no nos gustan, buscar alternativas personales. sociales y familiares y actuar para solucionar problemas y conflictos que tengamos, desde una perspectiva creativa e innovadora. .Fuera lo que fuera, viniendo desde alguien etiquetado como mayor lo novedoso choca no por lo que proponemos sino por el hecho de que proyecta nuestra apertura, entusiasmo y deseo de búsqueda no obstante nuestra edad. El hecho de que no se lo esperan de nosotros nos permite ser promotores de ideas novedosas que no serían aceptadas si fuéramos más jóvenes.
Este descubrimiento y sus ventajas lo he estado confirmando en ocasiones sucesivas cuando presentaba y explicaba mis puntos de vista con énfasis y entusiasmo. En lugar de criticarme, mi comportamiento y actitud juvenil causaba sorpresa a mis contrincantes que admiraban mi energía y creatividad no-obstante los muchos años (para mí pocos) que llevo detrás de mí.
Esto responde y confirma el razonamiento que hago, en mi libro “El jubilado feliz” de que ser mayores sintiéndonos bien y siendo activos y eficaces, es un sitio ideal desde el cual elevar el sentido de nuestra propia valía personal, la eficacia de nuestras relaciones, nuestra forma de comunicarnos, etc.. Evidentemente, con la condición de no hacer daño a los demás sino siendo de ayuda para los posibles cambios que a todos nos interesa promover.














