Entre otras, las cualidades y cosas positivas que siguen me motivaron y motivan particularmente:
• Creatividad
• Amor incondicional
• Generosidad
• Compasión
• Capacidad de perdón,
• Comprensión de mis propios sentimientos y razonamientos
• Paciencia
• y una gran cantidad de otros sentimientos positivos que puedo realzar y reconocer en mi mismo y en mi percepción de los demás.
Cuando decidí asumirlas como evaluación de mis posibilidades, vi que eran parte de la respuesta que podía dar a la pregunta qué podía hacer para sentirme bien. A partir del momento en que tomé la decisión de interpretar mi propia realidad y la de los demás en este sentido, me motivé para buscar y programar nuevas actitudes y actuaciones en mi día a día.
Acepté que podía definir y co-crear para mi una realidad mucho más satisfactoria de la que estaba acostumbrado a esperar. Acepté que cualquier cambio quería aportar a mi vida podía co-crearlo de acuerdo con los designios conjuntos del ”Ser Supremo” y de mi propio ”Yo” saliendo de las limitaciones de mi ”ego”.
Pensar en términos de las propias cualidades por el hecho de ser humanos no tiene nada que ver con orgullo o soberbia o egocentrismo. Estas ultimas son actitudes basadas en considerarse superiores a los demás y ensalzar la percepción y evaluación de sí mismo por medio de alguna forma de menosprecio para los demás. Sentirse superior lleva a enfrentamientos con los demás y el entorno; responde a una defensa psicológica para paliar sensaciones de insuficiencia personal en una o más facetas de la personalidad o subpersonalidades individuales. Es parte de la fragmentación del ego que no nos sirve para sentirnos bien de forma sostenible. Somos seres sociales por naturaleza y necesitamos de las relaciones con los demás para sentirnos bien con como y quienes somos. Para podernos sentir cómodos y eficaces necesitamos abrirnos a crear unión, sinergia, afectividad y apoyo mutuo en nuestro entorno.
Tampoco queremos sentirnos inferiores a nadie ya que tampoco hay razones para ello y es algo que no nos ayuda a sentirnos bien ni a nosotros ni a los demás ya que no facilita las relaciones sociales mutuas. Estemos donde estemos y aceptar que tenemos las características que nos gusta tener nos permite mejorar la percepción de quienes somos y quienes son los demás; nadie superior ni inferior a nadie y todos abiertos a ayudarse mutuamente a crecer y a mejorar.
Podemos sentirnos a gusto por ser como somos si queremos hacerlo. También podemos motivarnos a aceptar que todos tenemos la posibilidad de aprender formas y dinámicas de actuación, relación y comunicación intra e interpersonales más eficaces y esto, a su vez, nos motiva a crecer y aprender cada día más.
A este punto quiero volver a indicar lo que he repetido en varias ocasiones: ”Si pensamos que podemos, podemos. Si pensamos que no podemos, tenemos razón ya que no entramos en acción para hacerlo posible”.














