Un e-mail de un amigo sobre la amistad en el 2009 me hizo pensar, recordar, reflexionar y actuar.
Las amistades se desarrollan en los trocitos de tiempo más o menos largos y bonitos que vivimos con cada persona. Cada uno las vivimos de forma distintas. No importa la cantidad, sino la calidad de tiempo que pasamos con un amigo, nuevo o viejo que sea.
Con algunos pueden ser días y con otros solamente cinco minutos llenos de recuerdos y cariño que la vuelven a activar y renovar. Hay amistades hechas de risa o dolores compartidos; otras de horas de escuela, otras de juegos de juventud, de deportes juntos o salidas de cine o de paseo o de partido y más diversiones que hayamos compartido y que queramos revivir; otras, de momentos clave vividos en situaciones especiales… y luego estan aquellas que nacen sin saber porqué, incluso en silencios compartidos y comprendidos, o de simpatía mutua sin explicacion.
Saint Exupery dice en El Principito: ”El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante”. El tiempo que dedicamos a los amigos es tiempo ganado, aprovechado y vivido.
A veces, mirando viejas agendas telefónicas, me motivo a llamar a un viejo amigo y pasar unos buenos ratos recordando y compartiendo. A veces nos intercambiamos nuestras direcciones de correo electrónico para mantenernos en contacto.
Hoy en día, muchas amistades se alimentan también de e- mails y no son menos importantes. Hay gente que se comunican bien de este modo y otros no. Lo importante es mantener las amistades vivas en el recuerdo y esto requiere alguna dedicación. El correo electrónico ya es un elemento importante para revivir viejas amistades.
Algo en esta comunicación internauta con nuestros amigos se conserva para unos minutos o se archiva para un año o para siempre. Sin verse ni oirse, pero sabiendo del otro instantaneamente por internet, podemos volver a reir o llorar con ellos. Todos los dias, al abrir el ordenador, salen trocidos de amistad de mis archivos y llegan en la bandeja de entrada. Unos nuevos, marcados en negrita, que me hacen mucha ilusión.
Lo importante es aprovechar al máximo el minuto vivido y atesorarlo después en ese baul de los recuerdos que tengamos de cualquier forma. Ahí también estan nuestros amigos. Para mí, son un tesoro, porque me hacen querer y recordar y sentirme querido y recordado.
Es cuestión de dedicarle unos pocos o si queremos muchos minutos cada día para disfrutarlo.
Gracias por tu trocito.














