AUTODISCIPLINA: Es la capacidad y la disposición de ejercer el propio autocontrol o control de nuestras acciones. Consideramos de forma abstracta las consecuencias de un comportamiento y decidimos si hacerlo o no, según los resultados que queremos conseguir. (“¿Qué es lo que me interesa conseguir de esta situación? ¿Cómo me quiero sentir cuando todo ha terminado?”).
La autodisciplina nos permite también decidir si nos interesa retrasar un determinado comportamiento frente a un estímulo con vista a la posibilidad de resultados más satisfactorios a un plazo más largo. Decido no comer una chocolatina y renunciar al placer inmediato correspondiente en vista de que engorda y no es buena para mi salud. Es lo que se llama la gratificación retrasada.
Podemos hacernos preguntas a nosotros mismos y darnos y escuchar las razones por las que me interesa no hacer lo que en este momento me gustaría hacer y decidir no hacerlo. Esto, a su vez, nos da también un placer inmediato de satisfacción por haber tomado la decisión justa para nosotros y nuestra salud y por la constatación de que ahora me sentiría culpable o avergonzado por haber hecho algo que no es bueno para nosotros.
Podemos preguntarnos también: ¿Cómo te sientes ahora que has resistido a tu impulso? El objetivo de fijarnos en lo que hemos hecho y llamar nuestra atención al respecto es el de darnos cuenta, una y otra vez, que tenemos la alternativa de cómo manejar nuestras tentaciones y hacerlo me trae unos resultados vivenciales mejores y sin las consecuencias adversas del comportamientos que hemos descartado.
Cuando repetimos decisiones y actuaciones de este tipo, nos vamos dando cuenta de que somos capaces de distinguir y conectar con la relación sentimientos/actuación y vamos viendo que podemos asumir nuestra propia responsabilidad para nuestras acciones y nos vamos acostumbrando a la posibilidad de auto-disciplinarnos en situaciones cada día más frecuentes.
Ir practicándolo en nuestro día a día nos va acostumbrando a:
1. Fijar objetivos positivos
2. Recoger la información necesaria para una toma de decisiones adecuada.
3. Evaluar las alternativas que tiene al acto de tomar decisiones en un sentido u otro
4. Anticipar las consecuencias de nuestras propias acciones (“¿Qué crees que pasaría si…? Si hiciéramos esto o lo otro, ¿ qué podría pasar?”)
5. Aprender de los resultados y de las consecuencias de las decisiones tomadas anteriormente en situaciones similares. (“¿Qué pasó la última vez?)
6. Elegir la mejor alternativa para nosotros mismos y los demás.
7. Si nos equivocamos, vamos viendo nuestros errores como una oportunidad más para aprender a hacerlo mejor la próxima vez. (“¿Qué podemos hacer diferente la próxima vez?”).
Personalmente creo que fijarnos en nuestras posibilidades de actuar para retrasar acciones para multiplicar el placer y los resultados positivos de nuestros comportamientos es un tema que merece ser tenido en mucha consideración y que nos puede ayudar mucho en nuestra búsqueda de cambios importantes en nuestra vida.














