En varios congresos internacionales sobre la tercera edad en que he participado, el tema de la soledad ha sido tratado como prioritario. El otro día dando una charla en una residencia me vino la idea que sigue, la expuse y me encontré con un gran interés de los participantes.
La gente a nuestro alrededor está muy ocupada y, a menudo, no tiene suficiente tiempo para acompañar a sus mayores. Los niños a su vez también tienen un sin fin de actividades además de la necesidad de socializar con sus amigos, sus novias y les cuesta ir a visitar a sus abuelos más a menudo de lo que ya hacen. Esto hace que las personas mayores que quieren mantener una comunicación y relaciones más frecuentes con sus familiares se queden aislados y se sientan mal porque no se les da la atención que necesitan.
Se puede recurrir al teléfono pero este también requiere tiempo, momentos para coincidir y crea un cierto estrés cuando la comunicación dura demasiado o no es lo suficientemente interesante para dedicarle tiempo y atención. Esto no pasa con el correo electrónico. Se le manda a la persona un mensaje, bien elaborado, pensado y llenos de cariño y el que lo recibe, por ejemplo nuestros nietos le dan un primer momento de atención cuando abren su correo y se quedan encantados con lo que les decimos si es suficientemente interesante. Ya no es cuestión de darle atención al pobrecito del abuelo sino una atención e interés real entre personas que se comunican, cambian ideas, aprenden los unos de los otros y se encuentran bien haciéndolo. Además, se puede responder al mensaje en el acto sin tener que pensarlo mucho o pasar mucho tiempo haciéndolo.
El correo electrónico desde el punto de vista de mantener contactos, familiares, de amistad y también sentimentales, si se da el caso, es un gran recurso para limitar la soledad de las personas. En particular en las residencias de mayores, se puede utilizar mucho más el correo electrónico.
Si no hay ordenadores disponibles, se puede escribir el mensaje que queremos enviar a mano, corregirlo, compartir lo que hemos escrito con compañeros del grupo para recibir sus comentarios y sugerencias y después pasarlo al ordenador para enviarlo sin gastar tiempo. El hecho de hacerlo nos permite crear grupos de apoyo entre los residentes para la comunicación con sus familiares, empezando con sus nietos o sobrinos y amigos.
Los que ya somos internautas podemos ofrecer nuestra colaboración haciendo una labor voluntaria en residencias desde dos perspectivas:
1) enseñar a otros mayores en una residencia que conozcamos a utilizar el ordenador e Internet. Una visita a la semana o al mes puede ser importante.
2) Ofrecerse para enviar via Internet los mensajes preparados por los que no utilizan el ordenador y recibir los mensajes de respuesta y enviarlos a los destinatarios.
No es necesario emplear demasiado tiempo en estas actividades. Por ejemplo, podemos llevarnos los mensajes a casa cuando vamos a impartir nuestras clases o cuando vamos a visitar algún conocido y se puede limitar el numero de personas que vamos a ayudar y ofrecernos a hacerlo una vez a la semana o cada 15 días o al mes según nos sintamos cómodos por cada persona. Nos hacemos nuevos amigos y nos sentimos nosotros mismos muy buenas personas y muy bien por la ayuda que estamos prestando.
Estas son solo unas sugerencias y los lectores pueden aportar sus puntos de vista e ideas para ver como organizarlo de la mejor forma. Cualquier sugerencia será la bienvenida.














