Además, bailamos sin necesitar pareja, simplemente escuchando el ritmo que nos ofrecemos y que nos gusta. Bailar es una fuente de satisfacción, de gozo, de movimiento, de ritmo, de ejercicio, y todos lo podemos llevar a cabo siendo conscientes de ello. En el baile, la costumbre generalizada es la de bailar en pareja, pero si bailamos en pareja nos encontramos a veces cohibidos por la expectativa de que tenemos que hacerlo bien y esto nos quita a las personas que no tenemos grandes dotes de bailarines, la satisfacción de hacerlo y de disfrutarlo porque es bueno para nosotros, porque nos divierte y nos hace sentir bien sin que necesitemos tener grandes conocimientos de baile de salón ni de música o de canto.
El baile es una actividad muy beneficiosa para la salud y se ha practicado en todas las culturas a lo largo de los tiempos.
Bailar estimula la circulación sanguínea y por lo tanto todo el organismo. Nuestra piel se hace más tersa y luminosa. El sistema respiratorio y vascular también se benefician con los movimientos del baile.
El baile favorece el drenaje de líquidos y toxinas del cuerpo y la eliminación del exceso de grasas.
Es una buena forma de quemar calorías. Combate el sobrepeso, la obesidad y los niveles elevados de colesterol.
Bailar nos ayuda a corregir las malas posturas derivadas de la vida diaria, en el trabajo y por la falta de ejercicio.
Bailando conseguimos un porte más elegante y armonioso, con la cabeza más erguida.
Fortalecemos, disfrutando, distintos grupos musculares y aumentamos nuestra flexibilidad, fuerza y resistencia.
Es muy positivo para personas que sufren de patologías del hueso y rigidez de articulaciones.
Con el baile mejoramos nuestra agilidad y coordinación de movimientos, así como nuestro equilibrio.
Es un buen ejercicio para el cerebro y mejora nuestra concentración y nuestra memoria.
Bailar es una excelente forma de superar la soledad y la timidez y de establecer nuevas relaciones.
Cuando bailamos porque es bueno para nosotros nos permitimos relajarnos y liberar tensiones.
Al son de la música se reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, ya que bailar nos ayuda a expresar nuestras emociones y canalizar la adrenalina.
Bailar nos levanta el ánimo.
Fomenta la confianza en uno mismo y la claridad de pensamiento.
Además de todos los beneficios físicos y mentales expuestos, lo mejor del baile es la diversión. Es prácticamente imposible bailar con nosotros mismos sin sonreír. La música consigue que expresemos nuestros sentimientos y nos dirige a un estado de alegría duradera.
Bailar con nosotros mismos nos ayuda a practicar y a darnos el permiso de cantar o canturrear cuando nos apetece. Una vez más, la idea es que podamos cantar para nosotros mismos sin expectativas de cantar bien; sencillamente canturrear un ritmo, una canción que nos gusta y bailar. Nuestra sabiduría popular, dice “Quien canta sus males espanta”. No importa si tienes la voz y la entonación y la interpretación adecuadas; lo importante es que nos guste y nos ayude a darle salida a nuestras emociones cantando. El baño, la calle, el auto o un karaoke son buenas opciones para sacar al cantante que todos llevamos dentro.
Al cantar también mejoramos la respiración y la oxigenación de la sangre. Practicarlo favorece los nervios parasimpáticos, mejora la memoria; reduces el estrés logrando relajarte.
Al emitir un ritmo placentero podemos podemos generar armonía a nivel psíquico ya que reforzamos el sistema inmune para que podamos auto-sanarnos frente a problemas como los trastornos del sueño, las enfermedades circulatorias o el síndrome ‘burn out’ entre otros.
Existen casos documentados donde pacientes con Alzheimer han mostrado mejoría cuando les han hecho cantar o cuando les ponen alguna tonada en especial. Hay testimonios que sujetos con accidentes cerebrovasculares han logrado hablar a través del tarareo de melodías.
Todas personas podemos cantar, niños o mayores; el canto es una excelente medicina.
Canturrear mejora nuestro buen humor y podemos descubrir una nueva manera de comunicarnos. Todos los seres humanos, sin importar su entonación o claridad poseen la habilidad de cantar y es muy simple y sencillo pues consiste en hablar con una melodía definida y soltarse, dejando que el cuerpo respire adecuadamente. Con el podemos expresar libremente distintas emociones.














