No importa lo que soy, no importa lo que hago, no importa lo que consigo, no importa lo que poseo; en cualquier caso, le estoy profundamente agradecido a Dios y el universo por cómo y quién soy.
Esta técnica de pensamiento creativo me ayuda a darme cuenta en cualquier momento de que, en lugar de quejarme de pequeñas o grandes cosas que no me gustan y que me pasan en mi día a día, puedo poner mi atención en la cantidad de cosas todavía mucho más grandes que me pasan y que me gustan si yo me fijo en ellas.
Esta es una fórmula muy bonita y placentera de examinar mi vida desde la perspectiva que me puedo sentir bien aunque todo no sea de color de rosa y aunque, a veces o a menudo, pueda estar insatisfecho de mi propia vida en el momento presente, en el pasado y, posiblemente, en el futuro si no cambio mi actitud frente a la vida misma.
Es una nueva perspectiva sobre como sentirme bien dentro de mi propia realidad y, con esta nueva actitud, conseguir cambiar mi percepción de mi vida basándola en la gratitud. Por ejemplo, en lugar de sentirme mal por haber perdido el avión , puedo dar las gracias por no haber tomado el tren que descarrilló en Galicia o no haber estado en Japón cuando hubo el tsunami y un sin fin de otros ejemplos en nuestra propia vida de todos los días.
Esto se aplica a un sinfín de cosas. Me acuerdo que hace muchísimos años, un viejo sacerdote en Nicaragua en el bautismo de mi nieto se dirigía a sus fieles de esta forma:
Si les falta un brazo, agradezcan que tienen otro y si les le falta también el otro brazo, agradezcan que tienen dos piernas o una. Si son sordos, agradezcan que tienen dos ojos o, si son ciegos den las gracias por tener dos orejas. En cualquier caso, den las gracias a Dios por lo que tienen porque podrían no tenerlo.
Por otro lado, demos las gracias también a lo que tenemos. A la salud que tenemos, al éxito o a la falta de éxito que tenemos, a la juventud, a la vejez, a la belleza, a la fealdad, a la memoria o falta de memoria y a cualquier parte de nuestro cuerpo que nos ha acompañado hasta hoy, sirviéndonos de la mejor forma no obstante las circunstancias en que lo hayan hecho.
Sentirnos frustrados por lo que nos pasa, no nos sirve para sentirnos bien pero puede servirnos para pararnos y reflexionar sobre lo que tenemos y para darnos las gracias a nosotros mismos por lo que hayamos hecho y hagamos para tener lo que tenemos. Sobre todo, demos las gracias por nuestra capacidad de reacción y de actuación a lo que no nos gusta una vez descubierto que algo no nos gusta.
Podemos llevarlo la práctica de forma lúdica, descubriendo todos nuestros puntos positivos y nuestras posibilidades que podemos hacer posibles nosotros mismos con nuestra actitud positiva del día a día.
Escribiendo este post, me di cuenta como estas cadenas de situaciones interdependientes en mi vida me ayudaban a reflexionar. Me he motivado a hacer algo al respecto para modificar la cantidad de cosas que puedo agradecer por enseñarme algo que me lleva a empezar a llevar a la práctica lo que puedo hacer al respecto. Nuevamente gracias.














