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Cabecera El Jubilado Feliz

CAMBIAR NUESTRA MENTE DESDE EL PENSAMIENTO

Joe Dispenza, D.C. recibió su Doctorado en Quiropraxia en Life University de Atlanta, Georgia, USA. Su formación universitaria fue en Bioquímica y su educación de postgrado es en Neurología, Neurofisiología y Funcionamiento cerebral. Ha estudiado y enseñado diversos temas desde Física Cuántica a funcionamiento cerebral, pensamiento intencional o la naturaleza de la realidad.
A los 23 años de edad, durante un triatlón, Joe Dispenza fue derribado de su bicicleta por un coche, lo que le causó múltiples fracturas de vértebras. Varios doctores dijeron que su única esperanza de volver a andar era soldar algunas de las vértebras en una operación que podía dejarle con dolor y movilidad limitada de por vida.

Como quiropráctico,  el Dr. Dispenza  sabía suficiente sobre salud espinal y su propio estado físico post-accidental para decidir no asumir un riesgo de este tipo. Rechazó la operación y, en conjunción con un cuidadoso programa terapéutico, literalmente decidió “pensar” su propio camino hacia la curación.
Tres meses más tarde, era capaz de caminar y funcionar como antes del accidente.


En una entrevista  que le hicieron, el Dr. Dispenza declaró que una gran parte de esa recuperación la debía al poder de su propia mente. Según él, el cerebro humano es un órgano de colosal plasticidad, y hoy estamos aprendiendo a estimularlo, enriquecerlo, desplegarlo. Y no sólo en sus capacidades intelectivas, sino también en las emocionales. Y en las bioquímicas: podemos aprender a modularlo para producir duchas hormonales que  refuercen el sistema inmunológico.


A la pregunta: ¿Consistirá la medicina del futuro en el autocontrol de los recursos de la mente sobre la materia, sobre el propio cuerpo, y a eso le llamaremos salud?El Dr. Dispenza aseguró que  “Mente y materia no están separadas”. En efecto se dan  reversiones súbitas de una enfermedad y  el enfermo sana de una dolencia sin explicación médica convincente.


 ¿Se dan a menudo curaciones de este tipo? – Sí se dan. Yo he presenciado casos espectaculares. – He estudiado a muchas personas que experimentaron asombrosas remisiones de graves enfermedades… y he constatado en ellas ciertos aspectos comunes que hicieron que estas remisiones no fueron tan espontáneas… Todos los pacientes  tenían en común que  aceptaron que sus modos de pensar y sentir ( “he estado enfadado, odiando, envidiando…”), sus actitudes vitales, les habían ocasionado desequilibrios y disfunciones que  les habían dañado la salud. Decidieron buscar tiempo para empezar a ejercitarse en crear en si mismos pensamientos más felices que estimularan la recuperación. Estas personas empezaron a formularse preguntas importantes: ¿a qué persona o gran personaje admiro?, ¿a quién conozco que sea feliz, para hacer  igual?, ¿qué debo cambiar en mí para vivir con alegría?  Se concentraron en pensar en la nueva persona que querían ser. ¡Y eso generó  redes neuronales nuevas! Todos aceptaron que todos tenemos la inteligencia de la vida y que  la inteligencia universal late en nosotros y que podemos  reconectarnos con  ella. – ¡Aunque suene muy  místico y abstracto es de una lógica radical!


Está comprobado que cada segundo los seres humanos perdemos  diez millones de células… ¡Ahora mismo hay un montón de células que deciden nacer y morir y otras a cada segundo del día y de la noche que deciden mantener tu corazón latiendo y todos tus órganos funcionando…  y esto fuera de  tu inteligencia racional.


- ¡Pues ésa es la activa inteligencia de la vida!  Si la aceptamos, podemos conectar con ella.


- Hoy sabemos que la meditación es muy eficaz… Y hay algo que  practico: cada mañana, al levantarme;  pienso en quién quiero ser, escojo lo qué quiero para ese día, para mi vida y qué ideales persigo… ¡y todo eso lo siento dentro de mí como si ya fuese real! – ¡Vivo días asombrosos! Y vivo todos los días como si lo fuesen. Estoy creando  mi realidad.


- Todas las personas que hicieron algo grande fueron personas que vivieron en una visión, en una realidad en la que creían. Y, de este modo, la crearon. . Los humanos podemos usar la mente subjetiva para influir en el mundo objetivo. – ¡De hecho, lo hemos hecho durante siglos sin darnos cuenta! Por ejemplo desde siempre hemos recurrido al rezo a la divinidad para conseguir resultados. – Orar es  cerrar los ojos y pensar. Y para eso se basta uno.


- Lo físico es metáfora de los psíquico. Está todo imbricado y en el fondo es lo mismo. Experimenta tu mismo! Enriquece tu vida con experiencias nuevas. Créalas en tu cerebro. Crea tu nueva realidad con tu mente, y verifícala luego en tu entorno. Seas creador. ¡Todos lo somos! Basta con conectar con esa inteligencia cósmica de la vida, con esa mente total para enriquecernos con nuevos resultados en nuestra vida. 


Esta parece ser la propuesta vivencial del Dr. Dispenza: ¡experiénciala  tu mismo! Haz de tu vida tu propio experimento científico.
Es una forma distinta de referirse al poder de la mente creadora y tiene unas cuantas reflexiones originales que me han resultado interesantes con respecto a nuestra búsqueda y capacidad de cambios que nos mejoren la vida y las posibilidades de cada uno.

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