Todos tenemos ilusiones, deseos y hasta necesidades.
Una bonita forma de descubrir cuáles son y de conocer nuestras prioridades es escribirlas en un papel y darle la forma de una carta a los Reyes Magos.
Démonos el permiso de pedir todo lo que nos viene a la mente, lo que nos ilusiona o lo que forma parte de un sueño que pensábamos no poder realizar. Abramos una puerta a estos sueños aunque nos parezcan meras quimeras, peticiones algo absurdas, imposibles o que no tiene sentido desear y complacer. Otras, sin embargo, nos sorprenderán por su gran sentido común. En ocasiones nos harán sonreír al mostrarnos nuestra propia inocencia, casi infantil. Nuestro niño interior tiene mucho que ver en este tipo de situaciones.
En cualquier caso, podemos volver a conectar con los sueños acumulados durante todo el año (¿cuántas veces te has dicho a ti mismo o te han dicho o le has dicho a tu pareja “esto ahora no me lo puedo permitir pero a lo mejor puedo pedirlo a los Reyes Magos para el próximo año”). Soñar es bonito, siempre que no tengamos expectativas que nos hagan sentir mal si no se cumplen. Desde esta perspectiva, una carta a los Reyes Magos puede ser una diversión y merece que le dediquemos un tiempo de atención. También puede ser una ocasión para reírnos de nosotros mismos con cariño o para admirarnos y admirar a los demás por la creatividad y la originalidad que estemos demostrando.
Así que, si nos gusta la idea, parémonos un momento y escribamos esta carta que podemos enviar a los Reyes Magos y a ver cuáles de nuestros deseos se van a hacer realidad.
Alguno seguro que sí y, por lo que respecta a los demás, siempre es buena cosa ser conscientes de ello no para sentirnos mal si no lo conseguimos y poder así centrarnos en lo que podemos hacer, a partir de ahora, para crear situaciones en que estos deseos se cumplan, si es que de veras nos interesan. Si no los conocemos es mucho más difícil que los podamos conseguir. De todos modos, este ejercicio no tiene de ninguna forma que hacernos sentir una carencia de lo que estamos deseando. Es un juego y nos hace conscientes de que, si queremos, podemos pedir y, si pedimos, podemos conseguir lo que deseamos. A lo mejor no lo vamos a recibir en este momento pero posiblemente sí en durante los Reyes Magos del próximo año o del sucesivo. Por el momento, podemos sentirnos bien pensando en ello y disfrutando de nuestra creatividad o inocencia y hacer que nos queramos más todavía a nosotros mismos y a nuestra pareja por ello.
Los que somos abuelos, podemos hablar del tema también con nuestros nietos; proponerles lo de la carta y hablarlo discutiendo lo que les gustaría conseguir.
Repito también en su caso, no para que se frustren si no reciben lo que piden, sino por la emoción positiva de pedirlo sin más expectativas que la de disfrutar el momento. Si no reciben lo que han pedido, podemos crear con ellos una conversación para buscar lo que cada uno, a lo mejor, podría hacer para merecerse algo especial de ahora en adelante. Hasta, si nos lo piden, podemos ofrecerles a ayudarles a que entren en acción al respecto y enseñarles cómo hacerlo. Podemos hablarles de cómo lo vamos a hacer nosotros, ya que un buen ejemplo es una buena motivación para todos.
Cualquier ocasión es un buen momento para hacer planes motivadores, sea para ellos o para nosotros. Además, al fin y al cabo, es todo un juego.














