Hay mucha investigación sobre la autoestima y mucha muy valiosa, si queremos aprovecharla ern nuestro día a día.
Alguien me envió unas reflexiones sobre el tema que me parecieron interesantes.
La interpretación que las personas le damos de nuestra experiencia vivencial es nuestra y no la de los demás. Los demás tienen sus propias interpretaciones de la realidad que difieren de las nuestras. Tan sólo son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. Lo único que necesitamos para gozar de una vida emocional sana y equilibrada es cultivar una visión más objetiva de nosotros mismos. Sólo así podremos comprendernos, aceptarnos y valorarnos tal como somos. Y lo mismo con los demás.
El secreto es dedicar más tiempo y energía a liderar nuestro diálogo interno. Hemos de vigilar lo que nos decimos y cómo nos tratamos, así como lo que les decimos a los demás y cómo los tratamos.
La verdadera autoestima es sinónimo de humildad y libertad. Es el colchón emocional sobre el que construimos nuestro bienestar interno. Y actúa como un escudo protector que nos permite preservar nuestra paz y nuestro equilibrio independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias.
Los filósofos contemporáneos dicen que cuando una persona es verdaderamente feliz, no desea nada. Tan sólo sirve, escucha, ofrece y ama.
Podemos seguir sufriendo por lo que pensamos no nos dan la vida y los demás, o podemos empezar ya a atendernos y abastecernos a nosotros mismos. Es una decisión personal. Y queramos verlo o no, la tomamos cada día de nuestra vida.
Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a sí misma lo busca en su relación con los demás: afecto, confianza, reconocimiento… La independencia pasa por aprender a autoabastecerse.
Nuestros sentimientos de aceptación y amor hacia nosotros mismos, de competencia y valía personal, varían a lo largo de los días y las semanas, empujados hacia arriba o hacia abajo, por las diversas situaciones con que nos que enfrentamos con mayor o menor éxito, o debido a las evoluciones y los cambios que percibimos de nuestro aspecto físico, los vaivenes de nuestra mente y los altibajos de nuestras emociones.
“La autoestima de una persona se relaciona con una mejor salud, un menor comportamiento criminal, menores niveles de depresión y un mayor éxito en la vida. Ser conscientes de esta situación después de los 60 años, nos permite conseguir un bienestar emocional suficiente para poder mantener nuestro nivel de autoestima e ir sintiéndonos a gusto con nosotros mismos y con los demás después de la jubilación.














