Durante mucho tiempo se creyó que a partir de una cierta edad la dotación de neuronas del cerebro humano dejaba de renovarse lo que ponía a las personas mayores en una perspectiva de fatalismo y renuncia a continuar viviendo a tope.
La nueva disciplina de la Neuroplasticidad demuestra que se puede moldear la mente y el cerebro a través de la actividad cognitiva.
De sus experiencias a lo largo de sus investigaciones, los científicos llegaron a la conclusión que los seres humanos podemos crear nuevas neuronas a lo largo de toda la vida y que el ejercicio mental ayuda a crear estas nuevas neuronas a cualquier edad.
Se ha comprobado que el el cerebro hasta cambia de forma según cuales sean las areas que más utilizamos y la actividad mental que realizamos preferentemente.
En marzo del 2.000 investigadores de la Universidad de Londres hallaron que los taxistas de esta ciudad tenían una parte del cerebro, ”el hippocampo”, región importante para la memoria espacial, más desarrollado que el resto de las personas y concluyeron que esto era debido a que la ejercitaban más cada día memorizando calles y rutas. Su capacidad de memorizar calles y rutas no se reducía con los años sino que aumentaba.
En 2002 cientificos alemanes encontraron los mismos hallazgos en la circunvalación de Heschl de los músicos, area de la corteza cerebral importante para procesar música.
En el 2004 el Istituto de Neurología de Londres tuvo los mismos resultados en el cerebro de las personas bilingües con respecto al desarrollo de la circunvolución angular izquierda de la estructura cerebral, importante para el lenguaje.
Estos descubrimientos comprueban la importancia de mantener una actividad mental intensa conforme avanzamos en edad.
Al mismo tiempo, se hace hincapié sobre la importancia de la motivación en ejercer actividades mentales que nos interesen para activar la regeneración neuronal.
Como el ejercicio físico nos protege la salud cardiovascular, el ejercicio cognitivo nos protege la salud cerebral.
El moderno estudio sobre la neuro-plasticidad demuestra la tendencia que, a medida que avanzamos en edad utilizamos menos el hemisferio derecho del cerebro que gestiona la parte creativa y artística y más el hemisferio izquierdo más práctico que es el que se ocupa de gestionar las rutinas.
Si no nos abrimos a activar nuestra creatividad, nuestra actividad mental se va reduciendo a esas rutinas cognitivas, como a un piloto automático de nuestro comportamiento y perdemos nuestra motivación a aprender y a ser activos en los varios campos de nuestro interés.
A lo largo de la vida hemos acumulado un repertorio de destrezas cognitivas, habilidades y capacidad para reconocer patrones que nos permiten abordar con familiaridad, nuevas situaciones que se nos presenten. Es lo que llamamos “experiencia” y la experiencia en campos de nuestro interés nos permite resolver, sin mediar mucho esfuerzo, problemas complejos mediante el reconocimiento instantáneo de patrones que nos son familiares. Esto nos permite solucionar en muchos casos problemas que pueden plantear un verdadero reto para unas mentes más jóvenes.
Por esto la experiencia de las personas mayores representa unos recursos que es necesario continuar teniendo presentes para permitir que muchas cosas funcionen mejor en nuestra sociedad.
Necesitamos enfocar nuestra mente en lo que nos hace sentir a gusto y, de la investigación sobre la neuro-plasticidad, podemos deducir que si queremos podemos continuar a desempeñar un papel creativo, placentero e importante para nuestro desarrollo y bienestar cognitivo sin limitaciones en las etapas avanzadas de la vida.
Aceptar y comprender la neuroplasticidad puede motivarnos en promover la busqueda de un ”fitness” cognitivo como elemento para sentirnos bien, más satisfechos, motivados y en forma desde lo mental además que desde lo físico. Este fitness cognitivo puede añadir un efecto multiplicador para una satisfacción personal que nos ayude a que no dejemos de ser activos.














