Es un tópico pensar que tener dinero, aunque mucho, no da felicidad. Alguien dice que ayuda a conseguirla. Sin embargo hay muchísimas otras cosas que son más importantes que el dinero si nos paramos en pensar que las tenemos en nuestra vida. El mensaje que me enviaron al respecto me hizo reflexionar y aceptar que soy un hombre rico, muy rico y que soy feliz aunque no tenga mucho dinero.
Tengo vida, que recibí no sé por qué, y salud, que conservo no sé cómo.
Tengo una familia, una esposa adorable que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijos maravillosos de los cuales soy orgulloso; nietos con los cuales ejerzo una nueva y gozosa paternidad.
Tengo hermanos que considero como mis amigos, y amigos que son como mis hermanos.
Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos, y a la que yo amo con sinceridad a pesar de sus defectos.
Tengo mucha gente que leen mis libros y me dan las gracias por ellos. Cada día les doy las gracias porque leen e interpretan positivamente lo que yo escribo.
Tengo una casa, y en ella muchos libros (mi esposa tiene la broma que tengo muchos libros, y entre ellos una casa).
Poseo un pedacito del mundo en la forma de un huerto que cada año me da manzanas que habrían acortado aún más la presencia de Adán y Eva en el Paraíso.
Tengo un perro que no se va a dormir hasta que llego, y que me recibe como si fuera yo el dueño de los cielos y de la tierra.
Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician y son acariciadas; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.
Soy dueño de la común herencia de los hombres: alegrías para disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren.
Y tengo fe en que Dios guarda para mí un amor infinito.
¿Puede haber mayores riquezas que las mías, aunque no nade en dinero?.
A este punto, hazte tú mismo la pregunta: ¿Cómo me considero? ¿Rico o Pobre?
En este tiempo de vacaciones merece la pena pensarlo y hablarlo con familiares y amigos. “Piensa en lo mucho que tienes y que das todos los días”.
Personalmente este mensaje me gustó. Me ha hecho reflexionar y darme cuenta de que tengo los ingredientes necesarios para considerarme una persona rica y feliz si decido pensar que lo soy.
Ello, a su vez, me ha llevado a compartirlo con las demás personas de mi entorno para que reconozcan sus propias riquezas, aunque anden escasos de dinero. Esta acción de ayuda ha contribuido a que me sintiera todavía más rico.














