El lenguaje no verbal consiste en:
Cómo nos movemos alrededor de la habitación y nos mantenemos en contacto con lo que está pasando en lugar de prestar atención plena a la persona con la cual hablamos.
Cómo nos plantamos delante de la otra persona con actitud resentida o desafiante.
Cómo nos escondemos detrás de nuestra mesa, sentados o de pie.
Cómo es nuestro porte: erguido, relajado, agachado, cansado…
Qué expresión solemos llevar en la cara: sonrisa, seriedad, preocupación, irritación.
Cómo es nuestra mirada, directa, franca y abierta.
Cómo establecemos contacto con los ojos de la otra persona, o cómo miramos por encima de ella por la ventana o a otra persona u objeto. Dicen que los ojos son el espejo del alma.
Cómo mantenemos la cabeza: erguida, relajada, un poquito ladeada indicando que estamos prestando atención.
Dónde llevamos las manos; qué hacemos con ellas mientras hablamos. Las manos son herramientas de gran poder expresivo, dicen mucho de nuestro estado de ánimo: jugamos con un bolígrafo, nos tocamos la cara, jugamos con el pelo, las escondemos en los bolsillos, hacemos puño, en tensión, nos sentimos cómodos dejando las manos sueltas y relajadas, nos sentimos más seguros teniéndolas ocupadas con un cigarrillo, etc…
Cómo tenemos los brazos. Los cruzamos delante del pecho como si quisiéramos protegernos de algún peligro, o los tenemos libres y relajados.
Cómo colocamos las piernas y los pies. Sentarse con las piernas sin cruzar, con los pies paralelos, demuestra tranquilidad y confianza. Las piernas cruzadas indican que nos sentimos incómodos; piernas y brazos cruzados, que queremos protegernos y desconfiamos. Estar de pie con las piernas separadas y los pies apuntando hacia fuera es una postura de confianza, rayando en la agresividad.
El lenguaje no verbal, a veces, revela de nosotros más que nuestras palabras. Si queremos sentirnos cómodos en nuestras relaciones, necesitamos ser conscientes de ello, tanto con respecto a la imagen que queremos transmitir como a la propia comprensión de nuestra situación emocional.
El estado interior de las personas se refleja en lo fisiológico, a través de un número sin fin de nervios y pequeños músculos. Según como nos encontramos emocionalmente, estos músculos se tensan o se relajan.
Las personas que nos observan captan las tensiones que reflejan un estado de ánimo u otro, y tienden a reaccionar ante ello.
En un sondeo que se hizo a presos encarcelados por robos, resultó que estos ladrones escogieron a sus víctimas no por la manera de vestirse, su sexo, su edad o el hecho de estar transitando por un lugar solitario. Era la manera de moverse, su manera de caminar, lo que hacía que los ladrones las consideraran objetivos apropiados para un ”tirón”.
Un buen ejercicio para analizar nuestro lenguaje no verbal, nuestras expresiones y nuestros gestos es hacernos grabar en vídeo cuando estamos hablando, sin que seamos conscientes de que se nos graba.
Puede que nos sorprenda descubrir cómo es nuestro lenguaje no verbal en distintas situaciones.














