En la película “Fenómeno”, el personaje interpretado por el actor John Travolta lo estaba pasando muy mal a causa de un conejo salvaje que se comía sus plantas. No comprendía como podía introducirse en el jardín. Tenía la cancela herméticamente cerrada y hasta había construido unas vallas alrededor del jardín de un metro de profundidad para que no pudiera entrar, y todo sin conseguir nada. El conejo continuaba comiéndose las plantas y sus raíces.
Un noche, cansado de la situación, el personaje pensó que, a lo mejor, la solución era otra y, a la luz de la luna, salió al jardín y abrió la cancela de entrada. Se sentó en el porche y esperó a ver lo que pasaba. Cuando ya iba a dormirse, vio el conejo que, desde el interior del jardín se acercaba a la salida, miraba a su alrededor y se fue corriendo al campo.
Todo el tiempo que el dueño había intentado impedir que entrara, el conejo estaba encerrado al interior del jardín ya que no podía salir y se comía las plantas.
El predicador hizo entonces la siguiente reflexión:
Muchas personas, hacemos lo mismo con nuestros pensamientos, creencias y recuerdos negativos que el dueño del jardín con el conejo. Queriendo dejarlos fuera los encerramos en nuestra consciencia donde minan nuestra paz y nuestro bienestar sin poder salir y desaparecer de nuestra vida.
La sugerencia es la de concentrarnos en lo que no nos gusta de nosotros mismos y buscar que es lo que tenemos encerrado para abrirle las puertas de salidas y dejar que desaparezca. Pueden ser unos miedos a lo que nos puede pasar o unas memorias de lo que nos sucedió en el pasado o una interpretación negativa de una situación que estamos viviendo en la actualidad.
Cerremos los ojos, respiremos profundamente y lentamente y abramos las puertas a nuestro propio corazón. Lo importante es empezar.
Démosle la posibilidad al conejo de salir y desaparecer de nuestra vida.
Felicité al predicador por su sermón y estuvimos un rato hablando del tema.














