1) No tengas miedo a la edad. El tiempo no consta de días y años sino de amor, de voluntad, de fe y esperanza.
2) Ten un propósito en tu vida y trabaja para alcanzarlo.
3) Vístete siempre bien, limpio y arreglado. Disfruta de tu propio aspecto.
4) Alcanza el peso ideal que marcan las tablas y disfruta de tu propia figura.
5) Realiza ejercicio físico moderado pero constante y disfruta cuando lo haces.
6) Pasa mucho tiempo con niños y gente joven piensa que ambos podéis disfrutar mutuamente.
7) Consérvate mentalmente activo: lee, estudia, aprende algo nuevo cada día, pinta, haz escultura y cerámica, práctica algún instrumento musical, escribe, enseña, viaja…
8) Practica diariamente la higiene corporal; el cuerpo es el templo de nuestra propia esencia divina.
9) Consume poca televisión: su exceso enmohece el espíritu y el cuerpo.
10) Evita fumar y tomar alcohol.
11) Espera siempre lo mejor, prepárate para lo peor y acepta lo que tengas. Se optimista, acepta los riesgos sin miedo al fracaso.
12) Ríe abundantemente: la risa es la escoba que barre la telaraña del corazón.
13) Haz de cada crisis (esta palabra en griego significa peligro u oportunidad.
14) Conserva de forma armónica todas tus relaciones.
15) Da servicio voluntario en tu casa, en tu comunidad, en tu iglesia y en tu sociedad.
16) Estudia nuevas posibilidades en tu vida y practica sus enseñanzas.
17) Toma cada día frutas y verduras en abundancia. Evita las grasas animales, poco azúcar poca sal y pocas medicinas.
18) Sé generoso con tu tiempo, con tu dinero y con tu servicio.
19) Considera el futuro con esperanza, acepta que hay otra vida después de esta.
20) Confía en Dios.
21) Finalmente, te recomiendo que vivas en el presente. El mirar hacia atrás queda te hará llorar lo que pudo haber sido y no fue y por lo tanto te inmovilizará. El presente sin embargo se mantendrá vivo rejuvenecido y abierto a nuevas experiencias.
Creo que este texto puede ser la base de una buena reflexión y cada reflexión positiva al respecto nos ayuda a considerar la jubilación como una etapa de nuestra vida que podemos disfrutar y ayudar a los demás a hacerlo ellos mismos.
Un abrazo, que siempre podemos añadir como sugerencia.














