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Cabecera El Jubilado Feliz

La importancia de dar y recibir abrazos

Hay mucho escrito sobre la importancia del abrazo para sentirse bien pero el mensaje que recibí esta mañana me gustó particularmente y quiero compartirlo…

Cuando nos tocamos y nos abrazamos, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos.
Algunas veces no encontramos las palabras adecuadas para expresar lo que sentimos y el abrazo es la mejor forma de hacerlo. Hay veces que no nos atrevemos a decir lo que sentimos ya sea por timidez o porque los sentimientos nos abruman y en estos casos podemos utilizar el idioma de los abrazos.

Los abrazos, además de hacernos sentir bien sea dándolos que recibiéndolos, se emplean para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad. Provocan alteraciones fisiológicas positivas en quien toca y en quien es tocado.

Acrecienta la voluntad de vivir de los enfermos. Parece que son necesarios 4 abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

Un abrazo nos brinda:

• Protección ya que  el sentirnos protegidos es importante para todos pero lo es más para los niños y los mayores quienes cuentan mucho más en el amor de quienes les rodean.

• Seguridad ya que todos necesitamos sentirnos seguros. Si no lo conseguimos actuamos de forma ineficiente y nuestras relaciones interpersonales declinan.

• Confianza ya que la confianza nos puede hacer avanzar cuando el miedo se impone a nuestro deseo de participar con entusiasmo en algún desafío de la vida.

• Fortaleza ya que cuando transferimos nuestra energía con un abrazo aumentan nuestras propias fuerzas.

• Salud ya que el contacto físico y el abrazo imparten una energía vital capaz de sanar o aliviar dolencias menores o no tan menores
• Autovaloración, ya que mediante el abrazo podemos transmitir un mensaje de reconocimiento al valor y a la excelencia de cada individuo.

Un abrazo hace y dice muchísimo. No perdamos la ocasión de abrazar a nuestros seres queridos, a nuestros  niños, a nuestros mayores ya todos los que nos importan.

Yo aprendí a abrazar  por el gusto de hacerlo solo hace unos pocos años y mis relaciones conmigo mismo y con los demás han cambiado desde entonces ya que lo que hemos dicho arriba funciona cuando lo ponemos en práctica en nuestra vida diaria.
En esta misma época, aprendí a reír, a sonreír más, a bailar yo solo al ritmo de las músicas que quería y sobre todo a respirar mejor. Todas acciones derivadas de  conocimientos que me permiten disfrutar en el momento presente y  en el aquí y ahora que es donde radica la felicidad.

Ya hablaremos de la importancia de vivir el momento presente  en nuestra vida.     

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