Parece que Juan había sido siempre una personas motivada y generosa pero…
Un día, dando un paseo por la playa, Juan se había tropezado en la arena con una lata de cerveza y unas bolsas de plástico que alguien había dejado sin recoger. Se había enfadado y decidió que la gente es muy guarra e irrespectuosa cuando deja este tipo de desperdicios en lugares públicos. Cogió la lata y las bolsas de plástico, las guardó en su bolsa y las echó él mismo al basurero a la primera ocasión.
Desde esta ocasión empezó a fijarse en ocasiones de repetir su acción y se sintió muy bien haciendo algo bien hecho y de utilidad publica.
La cosa, sin embargo, de alguna forma trascendió y Juan en sus paseos empezó a enfocar su atención en la basura que encontraba o que podía encontrar y echar. Le fue dedicando tiempo y atención a esta búsqueda hasta que se dio cuenta de las consecuencias.
Un día, paseando por la playa con una amiga, ésta se quedó parada, durante un rato, mirando una bella puesta de sol y le había comentado a Juan lo imponentes que eran las nubes y las olas anaranjadas. Juan, que se había distraído por unas botellas vacías que había notado en la arena, de improviso se dio cuenta que de que no se había fijado en el bellísimo paisaje. En lugar de fijarse en la belleza de las sinfonías de colores de la naturaleza, su atención había estado centrada una vez más en prestarle atención a la falta de limpieza de la playa.
Se quedó sorprendido y se dio cuenta, además que lo había estado haciendo ya desde algún tiempo. Hay demasiadas cosas bellas, admirables y positivas en nuestro entorno y también en nuestras relaciones con los demás para desperdiciar tiempo y ocasiones en que tenemos la posibilidad de reconocerlas y disfrutarlas en nuestro día a día. Esta experiencia le había hecho reflexionar al conferenciante y también a mi cuando nos la contó y la comentamos. Las personas, a menudo, encontramos lo que buscamos y si buscamos basura, aunque con las mejores intenciones de tirarlas, esto es lo que solemos encontrar.
Contándonoslo, el conferenciante, amplió el tema para que nos diéramos cuenta de que esto de encontrar lo que buscamos vale también con las características buenas o malas de las personas que conocemos.
A menudo, las etiquetamos con lo que pensamos ver en ellas, aunque a veces sin razones de peso, y acabamos encontrando lo que pensamos vamos a encontrar . Si buscamos lo negativo, esto es lo que encontramos y echamos a perder una cantidad de posibilidades de amistad y afecto que nos vendrían muy bien en nuestra vida. Mas todavía cuando lo aplicamos a nuestros propios hijos, familiares o amistades cercanas.
Esta charla fue una experiencia que todavía me sirve en mis relaciones ya que cada vez que me fijo en ella y lo pienso me vuelve a hacer reflexionar y aprender.














