;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

MOTIVARNOS A CAMBIAR DE HABITOS

Concienciarnos de dónde nos encontramos y del por qué estamos donde estamos significa darnos cuenta de que por debajo de nuestro condicionamiento, existe un ser distinto, íntegro, pensante y auto-realizante, desde perspectivas más satisfactorias y placenteras. Existe un “yo” verdadero en contraposición al “yo” condicionado o al rol del “yo que en realidad no somos ni queremos ser”.


 Está reconocido en psicología que las cosas que no se hablan o que no se tocan y que se quedan bloqueadas en el interior de la persona son las causas básicas de muchos de los trastornos y de las dificultades emocionales y hasta físicas  de nuestra sociedad.


 Darnos cuenta de ello significa aceptar salir de esta cajita más o menos cómoda en la cual, quien más y quien menos, nos encontramos encerrados. Significa darnos el permiso para enfrentarnos a la vida sin miedo, sin resentimiento, sin vergüenza y desde un espacio de mayor libertad. En cuanto seres humanos tenemos la capacidad de ser nosotros mismos y no simples roles de lo que la sociedad quiere que seamos.


 Podemos dejar partir los miedos y también la negación de que la realidad que vivimos no nos gusta. Podemos aceptar sin recelo nuestros propios errores y fracasos considerándolos, sin resentimiento ni desesperación, como parte de nuestra situación vivencial condicionada, pero modificable, desde nosotros mismos.


 Podemos redescubrir en nosotros y en los demás, el valor de ser personas y seres humanos por el sólo hecho de serlo. Podemos reinventar nuestras relaciones con nuestros hijos, familiares y amigos compartiendo con ellos las experiencias positivas de este descubrimiento.


 Desde esta perspectiva, podemos ser para ellos un ejemplo de personas positivas y auto-realizantes, dueñas de su propia percepción de la vida y de sus relaciones.
 Actuando en acción y desde este reconocimiento y esta conciencia de ser capaces, poco a poco podremos superar los condicionamientos existentes, para entrar en una dinámica abierta de búsqueda e implementación de nuestros potenciales como personas.


 Actuando en acción podemos reinterpretar lo que somos y lo que podemos ser; podemos obtener unos resultados que nos acerquen a una dinámica auto-realizante y de autoestima; podemos conseguir día a día la maduración de las distintas facetas que nos distinguen como personas.


 Cuando nos damos cuenta de que somos personas con capacidad de dirigir nuestra posibilidad de cambio y de actuación, conseguimos darnos cuenta y aceptar nuestra propia importancia y valía. Vamos mirando al mundo desde unas perspectivas del género humano basadas en el apoyo, respeto, afectividad, desarrollo, aprendizaje y crecimiento personal y social continuos, en lugar de hacerlo desde puntos de vista negativos o limitados.


 Estaremos en condición de tomar efectivamente la responsabilidad de ser nosotros mismos y nos sentiremos más seguros en nuestras actuaciones y proyectos. Llegaremos a tener un autoconcepto suficientemente positivo y a sentirnos integrados en cualquier grupo con nuestras posibilidades y potenciales de actuación y de éxito.


 Nos interesa convencernos de que somos personas competentes en nuestro campo de interés, capaces de comunicarnos tanto con nosotros mismos como con los demás; que tenemos además imaginación y capacidad de visualizar y de imaginar situaciones para luego hacerlas realidad desde la perspectiva del pensamiento creativo.


 Llegados a este punto ya podemos desprendernos de la dependencia de muchos de los hábitos que no nos gustan y que queremos cambiar; ya podemos “jubilarlos” dándoles las gracias por los servicios prestados en su tiempo. Nos han servido lo mejor que han sabido pero ya es hora de vivir lo más plenamente posible y no simplemente de sobrevivir. Ya podemos utilizar otros medios más efectivos y satisfactorios para buscar y encontrar nuestro bienestar y ayudar a los demás a encontrar el suyo.


 De vez en cuando, algunos de los hábitos que hemos jubilado puede que vengan a visitarnos y está muy bien que lo hagan con tal que sea sólo una visita y lo más corta posible. Siempre podemos ir aprendiendo de ellos y motivarnos dándonos cuenta de cómo nos sentimos y actuamos con nuestras nuevas formas de actuar y relacionarnos.
 
 En efecto, poco a poco, estas visitas se irán acortando cada vez más. Llegará el momento en que no nos acordaremos de que estos hábitos fueron nuestros amos durante gran parte de nuestra vida. Cumplieron con su cometido; ahora que reposen en paz y molesten lo menos posible.


 Con la jubilación de nuestros viejos hábitos, ya estamos convencidos de que el crecimiento y el rumbo que hemos empezado a darle a nuestra vida dependen de nosotros.


 Una vez hayamos reconocido que, por debajo del rol que posiblemente de vez en cuando estamos todavía interpretando existe un ser humano auto-realizante y con un enorme potencial de éxito y de felicidad, ya podemos efectivamente tomar con manos más firmes el timón para salir de las posibles corrientes contrarias de nuestro entorno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>