Nunca cantaron ”Viva la gente, la hay donde quiera que vas…”
y cuando García Marquez ganó el Nobel, de literatura ni siquiera sabían leer.
Tenían 6 años cuando la Unión Soviética se desintegró..
No se acuerdan de la guerra fría, no saben lo que era la cortina de hierro y solo conocen una Alemania aunque en el colegio les hayan contado que hubo dos.
Son demasiado jóvenes para acordarse de la explosión del trasbordador espacial Challenger.
Para ellos el Sida ha existido toda la vida.
No alcanzaron a jugar con la Bola Loca, con recortables, con los juegos Reunidos Geyper.
El CD entró en el mercado cuando no tenían ni un año de vida. Nunca tuvieron un tocadiscos.
El video juego ”Star Wars” de nuestros hijos se les hace bastante falso y los efectos especiales les parecen patéticos.
Muchos de ellos no saben, o no recuerdan, que la televisión era en blanco y negro; no pueden explicarse y ni siquiera se imaginan lo que es ver la tele sin un mando a distancia y no hablemos de los de los programas de dos rombos.
Nacieron seis años después que Sony puso en venta el walkman.
Para ellos los patines siempre han tenido ruedas en línea y ni hablemos de la normalidad con la que ven el teléfono móvil o un ordenador personal.
Las góndolas son las de Venecia y nada que ver con los teléfonos.
Puede que nunca hayan visto Barro Sésamo, Viaje a las estrellas, Perdidos en el Espacio, El súper agente 86 o la Casa de la pradera, Los chipirinflauticos, Heidy, Los pitufos, El coche fantástico etc. y nunca han sido sobrinos del Tío Gilito.
Nunca se ponen a nadar pensando en un tiburón tridimensional.
Michael Jackson no siempre ha sido blanco.
Y les cuesta creer que Travolta pudo bailar los sábados noches con este look.
No aprendieron con el libro gordo de Petete y no fueron a dormir cantando Vamos a la cama.
No saben quien es Tom Sawyer, Don Gato, El niño italiano con su mono Amedio (que nunca encontró a su mamà y es una de las frustraciones más grandes de la vieja generación). La pequeña Lulù con Tobi ni los Supersonicos.
Nunca sabrán porque las chicas le pedían a Sandokan un hijo, o porque a Kun Fu le llamaban El pequeño saltamontes… No conocen al joven Orzowei que siempre se paseaba con nosotros en ropa interior.
No saben porque el Massa Reynolds quería que Kunta Kinte se llamara Toby. No habrán oído hablar de nuestros entrañables animales. Flipper, Furia, aquellos por lo que siempre nos saltaba una lagrima
Ellos nunca dirán ”Puños fuera” o ”Como están Udes”.
Creen que los Ángeles de Charlie y Starsky y Hutch son un estreno cinematográfico. ¿Recordáis que nunca conocimos a Charlie?
Toda esta gente entró a la Universidad el año pasado. Ellos y no nuestros hijos son los jóvenes de ahora.
Cuando nuestros hijos se están haciendo mayores es un síntoma que nosotros también lo somos. Nosotros en su tiempo vivimos nuestro propio mundo, fuimos parte de lo anterior con nuestros hijos y ahora, los que queremos estamos viviendo a su lado el mundo de nuestros nietos que es también nuestro mundo y el de nuestros hijos.
Cuando escuchamos el texto anterior con nuestros hijos nos hace gracia a los dos.
Nos damos cuenta además de que compartimos con ellos muchas cosas de la madurez que ellos no compartieron en su tiempo cuando eran jóvenes.
Siendo hombres, somos capaces de decirle que “No” a una mujer sin remordimientos
Siendo mujer somos capaces de decirle que “Si” a un hombre sin remordimientos.
Cuando hacemos deporte somos orgullosos de ello y les contamos a todo el mundo que lo hacemos.
Compartimos temas de nuestra salud.
Hay remedios y medicamentos en la mesa de noche.
La virginidad hace tiempo que ya no es tema de conversación
Los jóvenes de ahora nos dicen Señor y nos tratan de UD.
Necesitamos mucho más tiempo que una mañana para recuperarnos de una fiesta
Nuestros nietos saben más que nosotros de computación y de muchas más cosas pero nosotros sabemos mucho más que ellos en otras.
Cuando vamos a la playa podemos pasar todo el día sin meternos al mar.
Vemos los partidos y conciertos por la Tele, en vez de ir a verlos en vivo.
Para hacer deporte compramos ropa que nos tapa en vez de mostrar.
Preferimos ver a un amigo que hablar con él durante horas por teléfono.
Aunque me haya puesto melancólico durante un momento haciendo estas reflexiones, sin embargo me he recuperado pensando que nosotros y nuestros hijos somos unos privilegiados por vivir más mundos que los nuestros y muchos por disfrutarlos. Hemos aprendido y aprendemos mucho y compartimos. Como compartió quien me mandó la información, la vida es un sueño y está hecha de sueños, si te despiertas puedes volver a soñar.














