;
LinkedIn YouTube
Cabecera El Jubilado Feliz

Nosotros decidimos lo que queremos cambiar

Conocer cómo somos en este momento es ser consciente de nuestra realidad y al mismo tiempo representa un punto de partida para determinar si queremos modificar algo en nuestra forma de comunicarnos y de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

Nosotros somos los expertos en nosotros mismos y por lo tanto los que más sabemos sobre lo que nos gusta o no nos gusta y qué queremos cambiar. Esto se basa en  lo que percibimos que somos en este momento y no desde lo que pudiéramos haber sido, o haber hecho en el pasado.

Aquí y ahora no podemos ser distintos de cómo somos. Sin embargo, podemos decidir si nos gustaría ser distintos en algo para el futuro y qué es lo que podemos y tenemos que hacer al respecto; desde esta nueva conciencia y perspectiva, podemos decidir empezar a actuar ya hoy para conseguirlo.

Condición previa de motivación para buscar y reconocer dónde nos encontramos en nuestra vida, profesión, relaciones…  es la conciencia de que podemos cambiar lo que queremos cambiar. Si de verdad nos interesa modificar lo que nos parece que no hacemos del todo lo bien, debemos hacerlo desde nuestra percepción de nosotros mismos y desde los resultados en nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás que hayamos podido comprobar hasta ahora.
Puede que hacerlo tenga más o menos dificultades y que nos lleve más o menos tiempo pero, si decidimos llevarlo a cabo desde la perspectiva de que somos capaces, y buscamos los medios y recursos correspondientes, acabaremos consiguiéndolo. Es una cuestión de percepción de posibilidades y de búsqueda de oportunidades en nuestra vida y en nuestro entorno. 

Desde la conciencia de nuestras posibilidades en cuanto personas y desde la reflexión de que nos gustaría cambiar alguna cosa en concreto de lo que no nos satisface, podremos tomar, en cualquier momento y a cualquier edad, la decisión de buscar la forma de hacerlo y empezar a actuar para conseguirlo.

Definir cómo somos y aceptar lo que averigüemos desde la perspectiva de que podemos aprender, mejorar y crecer nos permitirá encontrarnos bien en el proceso de averiguación de lo que queremos cambiar que en la misma acción de trabajo personal que vamos a emprender.  Esta sensación de bienestar aumentará nuestra apertura y eficacia en cualquier actuación de crecimiento y aprendizaje que nos propongamos. 

Es cuestión de enfocarlo desde nuestra autoestima en cuanto a seres humanos y por el solo hecho de serlo.
Desde esta aceptación de nosotros mismos se hace mucho más fácil trabajar para crear un tipo de comunicación y de relaciones que hagan que las cosas funcionen de forma satisfactoria en nuestra vida y en nuestras relaciones.   

A nivel general y en el campo educativo, familiar y escolar, sin embargo, en lo que refiere a la preparación para la vida en general, esta labor no se está haciendo en la mayoría de los casos y por lo tanto continuamos sin fijarnos en el sin fin de posibilidades que tenemos de mejorar nuestra vida y de la de los demás que se relacionan con nosotros.   

Nadie nos ha presentado esta labor como una posibilidad y de alguna forma hemos asumido que cambiar de hábitos y de actitudes una vez hayamos alcanzado la edad adulta es prácticamente imposible o demasiado difícil para que merezca la pena intentarlo.

 Por lo tanto, la costumbre que se ha afianzado en el pasado ha sido la de juzgar lo que no nos gusta de nosotros mismos y de los demás, nuestra apariencia física, forma de comunicarnos y de relacionarnos, como elementos negativos definitorios de la persona en lugar que como etapas del crecimiento y del aprendizaje dentro de la autorrealización del individuo.

 Por consiguiente, cuando nos encontramos con algo que no nos gusta, acostumbramos sentirnos mal en lugar de motivarnos a hacer algo para modificar esta situación o tipo de conducta.

 Evidentemente, aunque estemos acostumbrados a ello, esta no es una base válida para una relación eficaz ni consigo mismo ni con los demás. Acaba creando enfrentamientos en lugar de crear situaciones donde nosotros nos relacionemos desde una apreciación y un respeto mutuos, un compartir experiencias para aprender o hasta una búsqueda de feed back para la auto-superación.

Todo esto no se enseña ni en la universidad, ni en la escuela, ni mucho menos en la familia. En realidad se habla de ello en muy pocos sitios y en raras ocasiones. Se prefiere recurrir al sentimiento de victimismo, de insuficiencia personal y de queja sobre lo que está pasando en lugar de responsabilizarnos para modificar situaciones y contextos. 

Ahora es el momento de empezar a reflexionarlo para motivarnos a entrar en acción. ¡Enhorabuena por querer descubrirlo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>