Fijarnos en lo positivo y lo afectivo en nuestros padres mayores hace que seamos capaces de crear entre nosotros y con los demás una convivencia básica positiva que nos permite sentirnos bien como personas y como familia. Nos abre a aplicarnos mutuamente el concepto: Menos criticar y más ayudar.
Por esta razón, como continuación y practica de mi libro “Comunicación con nuestros padres mayores” he escrito esta recopilación de pensamientos, ideas y formas de ver a nuestros padres mayores en nuestro día a día y en nuestras relaciones con ellos. Nos permite verlos y etiquetarlo de forma positiva y motivadora. Nos ayuda ambos a compartir una mejor convivencia.
Reflexionar al respecto, nos abre a crear un terreno muy abonado para llevarnos bien con nuestros padres y, por consiguiente, a facilitar la mejor convivencia mutua.
Hablamos y compartimos en familia sobre el tema y cada uno colabora para crear unas relaciones de cariño, respeto, comprensión y convivencia que nos ayude a sentirnos bien los unos con los otros.
1. Mis padres han sido para mí un punto de referencia y una fuente de ayuda y de amor durante toda la vida. Se lo devuelvo, reconozco y agradezco.
2. Con mis padres nos proponemos ser más optimistas en nuestro día a día. El optimismo se puede aprender y nos ayuda a vivir más y mejor.
3. Con mis padres decidimos cuidarnos físicamente para poder disfrutar de la vida. Planeamos conversaciones y ejercicios físicos y mentales para llevarnos mejor y estar más en forma emocionalmente los unos y los otros.
4. La Universidad para mayores ofrece cursos sobre muchas asignaturas. He sugerido a mis padres que se inscriban a un curso que les motive y les insto a que compartan en familia sus experiencias y sus nuevos aprendizajes.
5. Aliento la curiosidad de mis padres para ver obras de arte, escuchar música y obras de teatro. Ya tienen el tiempo de hacerlo, disfrutarlo y compartirlo.
6. Organizo con mis padres paseos por el campo, nos llevamos nuestra comida. Esto no nos cuesta mucho y añade placer al paseo. Para decidir los paseos tenemos en cuenta su situación física del momento.
7. La vida es para disfrutarla cuando estamos vivos; ya habrá tiempo de preocuparnos por la muerte cuando venga. Lo comento con mis padres.
8. El hábito hace al monje (en el aspecto). Apoyo a mis padres para que cuiden su aspecto y su forma de vestirse para sentirse más jóvenes y contentos consigo mismos.
9. Amarse a sí mismos, a su pareja, los hijos y los nietos, y apoyar a la comunidad en que viven es una decisión vital para mis padres y también para mí. Lo hablamos y nos motivamos mutuamente.
10. Con mis padres hablamos de su jubilación como de otra fase de la vida que pueden disfrutar a tope. Les apoyo y refuerzo en este sentido.
11. Mis padres se implican en ayudarme cuando pueden. Evito pedirles ayuda que les pueda quitar libertad en organizar y vivir su propia vida.
12. Mis padres me apoyan cuando lo necesito y están abiertos a hablar conmigo si se lo pido. Les estoy muy agradecido por su presencia y apoyo.
13. Después de un enfrentamiento con mis padres, promuevo diálogo y una disculpa por parte de todos. No quiero que se nos quede resentimiento.
14. Con mis padres mostramos interés con respecto a la vida y las emociones respectivas pero sin acosarnos. Si el otro no quiere tocar el tema, lo comprendemos.
15. Con mis padres enfocamos nuestra energía en conseguir cada día algunas mejoras en nuestras relaciones mutuas. Lo reconocemos con afecto.
Podemos escoger una, o unas cuantas de estas frases e ir reflexionando como aplicarlas en nuestra percepción de nuestros padres mayores .
También podemos ampliar la personalización y aprender de ellas también con respecto a nuestras relaciones con nuestras pareja, nuestros propios hijos y de ellos con nosotros.
Son una práctica de pensamiento positivo que nos enseña y educa en cuanto la aplicamos a varias facetas de nuestra vida.Yo lo aplico a menudo, me ayuda y me gusta.














