Frank Warren, un comerciante americano, pensó que sería interesante darles a la gente la oportunidad de revelar sus secretos más íntimos ayudándoles de esta forma a desactivar situaciones emocionales conectadas con estos secretos.
Él mismo, para entonces de unos 40 años, acababa de atravesar una crisis personal y había comprobado la importancia de compartir secretos que minan nuestra autoestima y nos hacen sentir mal pensamos en ellos con culpabilidad o vergüenza. También estaba en un momento en que deseaba emprender una actividad distinta que le diera más significado a su vida. Así pensó en una forma de facilitar a la gente hablar de sus secretos y de hacerlo de forma anónima.
Comenzó con dejar postales con posibles secretos entre páginas de libros de la biblioteca, o las escondía en textos de librerías o las dejaba “olvidadas” en parques públicos. En la postál indicaba su propia dirección y que estaba abierto a recibir secretos anónimos de la gente para ayudarles a dejarlos partir.
Muchos de quienes encontraron las postales y se las enviaron por correo a su casa se daban cuenta de que podían hacer lo mismo con sus propios secretos como forma de desactivar el malestar correspondiente. Poco a poco, postales con nuevos secretos -todas de remitentes anónimos- comenzaron a llegar en más y más cantidad.
Visto el éxito de su iniciativa Warren tuvo la idea abrir un blog donde compartir los secretos que iba recibiendo sin que nadie se enterara de quien eran. Poco a poco, empezó a recibir cartas desde los sitios más variados y con historias verdaderamente interesantes y dignas de ser publicada en sus blogs.
Parece que ya han sido mas de 150.000 las tarjetas recibidas con intimidades de todo tipo. Cuatro años después, la casa que compartía con su esposa y su hija de 14 anos estaba llena de cajas desbordantes de cartas, que cada semana se multiplicaban con nuevas confesiones provenientes de todas las partes del mundo. Con el tiempo, su blog (postsecret.blogspot.corn) se ha convertido en uno de los mas leídos en Internet y ha ganado varios premios Webby por su originalidad y popularidad.
Las mejores tarjetas -según su criterio- llegaron a publicarse todos los domingos en un concurso abierto en su blog y cada semana hay una paleta inédita de intimidades divertidas, arrepentidas, crudas, esperanzadoras, sexuales, dolorosas, profundas o triviales.
Acerca de su criterio de selección, Warren ha comentado en entrevistas para distintos periódicos estadounidenses que elige postales que expresen una ilusión, un deseo o una idea que no haya visto antes, o que ofrezcan una perspectiva novedosa sobre algunas emociones. Él explica el éxito de su blog por la curiosidad, la catarsis y la empatía humana.
Con el tiempo, Warren ha logrado organizar parte de las postales recibidas y ya ha publicado cuatro libros con sus recopilaciones. Con los derechos de estos libros consigue mantener su blog sin avisos publicitarios, pues asegura que no es su intención lucrarse de las intimidades ajenas.
También ha creado espacios para colaborar con causas especiales, como líneas de ayuda contra el suicidio y otras actuaciones humanitarias. Ha llamado el proyecto PostSecret y logra reunir miles de dolares para estas iniciativas. También se ha convertido en orador invitado por numerosas universidades, que a menudo le invitan a dar charlas acerca de sus experiencias. En cada gira de conferencias, lleva consigo una exposicion itinerante de nuevos secretos e invita a los participantes a unirse a su proyecto. Algunos (pocos) hasta tienen el valor para confesar sus secretos en un auditorio repleto de asistentes; otros, simplemente hacen su aporte anónimo con una postal más y lo suman a la muestra.
Por su creciente popularidad, PostSecret ha servido como inspiración para un capitulo de una importante serie de la televisión americana y para vídeos y conciertos muy populares.
Por otro lado, un nuevo fenómeno ha venido reproduciéndose en librerías de EE UU donde se venden los libros del proyecto: hay clientes que deciden deslizar anonimamente entre sus páginas sus propios secretos, garabateados en pequeñas notas de papel. Así, es posible encontrarse con una sorpresa adicional al adquirir uno de estos volúmenes.
Por iniciativa propia, también hay quienes han empezado a compartir sus propios secretos anónimos de distintas formas y en distintos lugares. ¿Queremos hacer la prueba? Para comprobar que ayuda, ¿quién se motiva a enviarnos unos secretos a la dirección de Mayormente.com al blog: ”El Jubilado Feliz” para que los compartamos de forma anónima?














