Desde un cambio de percepción sobre la esencia del ser humano en cuanto tal, podemos cuestionarnos sobre cómo somos como personas por debajo de nuestros acondicionamientos emocionales. Esto nos lleva a pensar y reflexionar sobre lo que podemos hacer para desactivar estos acondicionamientos; poco a poco, llegamos a aceptar que si queremos cambiar nuestras actitudes condicionadas, más vale que descubramos primero cuales son. Una vez las reconozcamos y nos responsabilicemos de ellas, podemos hacer algo más eficaz que ignorarlas o no reconocerlas como nuestras. Podemos sentirnos bien por el aprendizaje vital que estamos llevando a cabo y esto aumenta nuestra autoestima y nuestra motivación a llevar a cabo los cambios que necesitamos para sentirnos bien y llegar a un cierto punto a ser felices.
Si enfocamos la atención en la búsqueda de soluciones en lugar de sentirnos avergonzados o culpables, genera una sensación de excitación y satisfacción por la idea de ser capaces de eliminar esos acondicionamientos, y de que, además, podemos hacerlo sin sentirnos mal.
Por otro lado, descubrir que hemos tenido estas alternativas desde mucho tiempo y que no las habíamos aprovechado puede hacernos sentir mal y culpables por omisión. ¡Haber desperdiciado tanto tiempo de nuestra vida sintiéndonos insuficientes e incómodos con nosotros mismos y con los demás cuando teníamos a nuestro alcance otras formas más satisfactorias de ver nuestra realidad puede hacernos sentir frustrados y culpables.! El hecho de que desconociéramos esta posibilidad no nos va a servir de alivio, ya que tampoco nos habíamos preocupado de buscar soluciones a lo que nos pasaba emocionalmente. Habíamos preferido sentirnos víctimas de nuestro entorno y de la gente de nuestro alrededor, sin atrevernos a salir de nuestra cajeta acolchada del aguante.
Este sentimiento de culpabilidad puede llegar a representar una barrera en nuestra búsqueda de cambio y hacer que nos sintamos mal con nosotros mismos por no haber buscado antes las soluciones que teníamos al alcance. Nos puede causar un inútil dispendio de energías en buscar excusas por no haber actuado antes y esto nos impide la búsqueda de soluciones desde nuestra situación y actuación presentes.
Tenemos que hacer un gran esfuerzo para aceptar que sentirnos culpables hoy por lo que pasó en el pasado no nos sirve para nada más que para sentirnos mal con nosotros mismos.
Para evitar esta situación, necesitamos enfocar nuestro pensamiento en el hecho de que queremos encontrarnos bien con nosotros mismos y con los demás y aceptar que sentirnos culpables por no haber hecho algo anteriormente nos pone a la defensiva y nos impide entrar en acción sin esperar más tiempo. Nos lleva a asumir nuestra responsabilidad para enfocar nuestra atención en el aquí y ahora y en la acción o acciones que esperamos llevar a cabo y en los resultados que deseamos conseguir con nuestro cambio de actitudes.
Son muchas palabras para explicar el simple concepto de que si nos damos cuenta y queremos, podemos. Es decisión nuestra.














