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SER ASERTIVOS

Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino darnos el permiso de expresar nuestras opiniones y puntos de vista cuando somos conscientes de ellos, sean estos correctos o no. Si resulta que no lo son, no pasa nada; todos tenemos derecho a equivocarnos y darnos cuenta de ello nos ayuda a aprender.

Asertividad  es la parte de las habilidades sociales que reúne las actitudes, la conducta y los pensamientos que nos permiten defender nuestros puntos de vista sin agredir ni ser agredidos.

Pongamos un ejemplo: Usted se sienta en un restaurante a cenar. Cuando el camarero le trae lo que ha pedido, se da cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona. Usted podría:

a) No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.

b) Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que nunca volverá a ir a ese establecimiento.

c) Llamar al camarero y pedirle que por favor le cambie la copa.
 
Este ejemplo ilustra los tres puntos principales del continuo de asertividad:
 Estilo pasivo                         Estilo agresivo                         asertivo

Ni a) ni b) son conductas apropiadas en esa situación si pretendemos  reducir nuestro estrés y nos interesa ser aceptado socialmente.

Formas de comportarnos como la a) y la b)  nos hacen a veces ineficaces para la vida social, generándonos malestar. Como cualquier otra conducta, la asertividad es algo que se puede ir aprendiendo y  practicando en distintos contextos del nuestro día a dia.

Una de las razones por la cual la gente es poco asertiva es que piensan que no tienen derecho a sus creencias, sus derechos y sus opiniones. En este sentido, el entrenamiento asertivo no consiste en convertirnos en personas sumisas, en quejicas o en acusadores, sino en aprender y aceptar que la gente tiene derecho a defender sus derechos ante situaciones que a todas luces considera injustas.
En nuestra sociedad existen unas ideas generalizadas de comportamiento que nos hacen difícil cumplir con nuestros derechos como personas. A continuación les propongo una serie de ideas falsas y el derecho de la persona que es violado:

* No hay que interrumpir nunca a la gente. Interrumpir es de mala educación.
     – Usted tiene derecho a interrumpir a su interlocutor para pedir una explicación o para expresar su punto de vista si la otra persona se apropia de la conversación. La cuestión es hacerlo con cortesía y, por ejemplo, pidiendo permiso.

* Los problemas de uno no le interesan a nadie más y no hay que hacerles perder el tiempo escuchandolos.
     – Usted tiene derecho a pedir ayuda o apoyo emocional y haciéndolo le da a la otra persona el permiso de exponer su punto de vista y opinar sobre lo que nos pasa desde su punto de vista.

* Cuando alguien tiene un problema hay que ayudarle.
     – Usted tiene el derecho de decidir cuando prestar ayuda a los demás y cuando no.
* Hay que adaptarse a los demás, si no, es posible que nos arriesguemos a perder una amistad.
     – Usted tiene derecho a decir “NO” siempre que lo haga sin ofender la otra persona.

Los casos en los cuales no es aconsejable defender nuestros derechos en ese preciso momento son aquellos en los cuales corremos peligro de agresión física o violemos la legalidad (ej. Alguien armado nos insulta por la calle o un policía que nos pide los documentos cuando tenemos prisa). Recuerde: para todo hay un momento, y saber encontrar el momento adecuado para decir las cosas es también una habilidad.

Hay muchas técnicas para ser asertivos. Una de las técnicas que mejor funcionan es desarmar antes al otro con un cumplido o un reconocimiento de su labor, de su persona o de su tarea, para después pasar a expresar lo que necesitamos.

Vamos a ver un ejemplo ilustrativo de lo que queremos decir:
- Mujer: “Paco, ¿podrías ir a recoger a los niños al colegio?, tengo aun que preparar la lección para mañana y creo no medará tiempo.”
- Marido: “Los siento María, pero acabo de volver del trabajo y estoy muy cansado, ve tu.”
- Mujer: “Se que estás muy cansado, normal porque te esfuerzas mucho en tu trabajo. Tu jefe debería de darse cuenta de eso y no cargarte con tantas tareas. Pero te pido el favor de que recojas los niños, ya que tengo que hacer este trabajo para mañana. Luego podremos descansar.”

En este último ejemplo se defienden los propios derechos (derecho a pedir ayuda y a expresar las opiniones) sin vulnerar los derechos del otro, puesto que no hay ningún tipo de imposición, orden, menosprecio o agresividad hacia la otra persona. Ser asertivo es expresar nuestros puntos de vista respetando el de los demás.
Acostumbrémonos a admitir y a demandar la crítica, así como a expresar honestamente nuestros  puntos de vista. Pedir ayuda a las personas de nuestro entorno es una muestra de reconocimiento a la otra persona. El desahogo con terceros mitiga frustraciones.
Es sano ser algo egoísta. A veces hay que decir, “no”. Resulta imposible complacer a todo el mundo. Al mismo tiempo, no hay que  permitir que los demás nos presionen o  manipulen, ni nos impongan unos criterios en contra de los nuestros.

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