Alguien dijo que las personas no estamos deprimidas, estamos distraídas por la interpretación en negativo de nuestras propias creencias y experiencias.
Podemos cambiar tantas cosas simplemente prestando atención a su lado positivo en nuestra vida, dejando de ser distraídos en nuestro día a día por lo que nos parece que no funciona todo lo bien que queremos. Cuando lleguemos a hacerlo, podremos comprender que si queremos podemos ser más felices y decidir hacer ya hoy algo para conseguirlo.
Pensar que estamos distraídos en lugar de deprimidos nos puede ayudar a buscar alternativas. Simplemente esperar que las oportunidades se nos presenten, a lo mejor, no es suficiente y tenemos que ir nosotros mismos a buscar lo que queremos y podemos hacer al respecto.
Pensemos que cada problema puede ser una oportunidad de encontrar una solución que nos de más satisfacciones.
Podemos ver cada día como una nueva oportunidad de ser más felices.
Nuestro peor rival muy a menudo consiste en fijarnos en nuestras propias debilidades emocionales. Ir reconociéndolas nos permite desactivarlas y remplazarlas con fortalezas que podemos ir aprendiendo.
Cuando lo hagamos habremos aprendido que lo importante no es ganar o perder, ni querer ser el mejor. Lo importante es simplemente darnos cuenta y aceptar que hoy somos mejores que ayer.
Lo difícil no es llegar a la cima sino motivarnos a no dejar de subir.
Otro gran triunfo que podemos tener es descubrir que el amor es más que un simple estado de enamoramiento. El amor puede ser y es una filosofía de la vida.
De nada nos sirve ser luz si no nos motivamos a iluminar también el camino de los demás.
Por esto, como hemos sugerido, en lugar de pensar que estamos deprimidos podemos decidir que estamos simplemente distraídos por la idea que no tenemos el derecho a ser felices y por no fijarnos en lo mucho que podemos hacer para buscar nosotros mismos nuestra felicidad.
Estamos atados a lo que pensamos es nuestro y no nos damos cuenta de que todo lo que tenemos, tuvimos y tendremos nos fue dado en uso y que lo que podemos hacer es cuidarlo, conservarlo y hasta hacerlo multiplicar con nuestra propia actuación de cada día. Ni siquiera un pelo de nuestra cabeza es plenamente nuestro ni lo hemos hecho nosotros.
La vida no nos quita cosas; Nos libera de cosas que ya han dejado de tener su función.
De la cuna a la tumba la vida es una escuela; lo que llamamos problemas pueden ser lecciones que nos enseñan a dejar de ser distraídos y así llegar a ser más felices si decidimos aprenderlas.
Tampoco perdimos a nadie; El que muró se nos adelantó hacia un lugar donde antes o después vamos a ir todos. Su recuerdo queda con nosotros y este recuerdo de si mismo cada uno puede fabricarlo mientras esté en vida. . Lo mejor que nos queda de los que se han ido es el amor que sigue en nuestro corazón.
Podemos pensar que no hay muerte hay mudanza y cuando nos mudemos nosotros, a lo mejor, del otro lado nos espera gente maravillosa que se ha mudado ya. Miguel Ángel, San Agustín, la Madre Teresa o nuestro abuelo y más personas que han hecho que este mundo en que han vivido fuera mejor y están presentes en nuestra mente.
No pensar que estamos deprimidos sino que estamos distraídos por pequeños o grandes problemas del día a día y no llegamos a apreciar la vida que nos puebla, de la vida que nos rodea, de los bosques, mares, montañas y rios, de las ciudades y de lo positivo de la misma gente que nos rodea.
Estamos distraídos por ideas preconcebidas como la de no ser suficientemente importante o aceptados o queridos y valorados o hasta de envejecer . Por ejemplo nos sentimos mal y por lo tanto distraído por el hecho de tener ya 50 años o sesenta, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa y el sin fin de ejemplos de grandes figura que han marcado diferencias importantes a sus muchos años.
Démonos cuenta de que estar distraídos de ver lo positivo no nos beneficia y, poco a poco, podemos darnos cuenta de que podemos salir de nuestra depresión prestando atención a las infinitas posibilidades de disfrutar nuestra realidad de cada día.














