Cada día hay más información sobre las ventajas de buscar nuestra propia felicidad. A continuación, una interesante perspectiva:
Desde hace tiempo, los expertos han logrado establecer que existe una fuerte conexión entre la mente y el cuerpo que inciden sobre el estado emocional de las personas y su estado de salud física.
La investigación ha encontrado que aquellos sujetos que se consideran como felices, tienden a ser más activos y por lo tanto, queman más calorías que quienes son depresivos. De acuerdo con esto, se sugiere que la depresión puede contribuir a aumentar de peso incluso pudiendo llegar a la obesidad. Mucha gente, cuando se enfrentan a la ansiedad o a estados de tristeza, prefiere alimentos poco saludables y con muchas calorías.
Hay una serie de investigaciones que demuestran una fuerte correlación entre la obesidad y la depresión. Según un estudio publicado en el año 2008 en la revista Psicología Clínica, las personas que padecen depresión tienen cambios en sus hormonas, lo que podría contribuir a la obesidad, además de presentar síntomas que hacen que sea más difícil el comer bien y hacer ejercicios.
El investigador, profesor Timothy Sharp cree que quienes son felices pueden perder más peso y más rápidamente ya que las emociones positivas ayudan a que el cuerpo se mantenga en un estado ligeramente alcalino, lo que favorece el no aumentar de peso.
Una actitud positiva, es capaz de reprogramar los mensajes automáticos negativos de la calidad de los alimentos que tu cerebro le da a tu organismo. El mantener un pensamiento positivo y alegre te ayuda además a reducir al mínimo las enfermedades crónicas y mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico.
De acuerdo con el terapeuta Dr Joe Vitale, la felicidad puede ser más importante incluso que la dieta ya que un estado de felicidad ayuda a tomar más acciones en la dirección de nuestros objetivos y nos ayuda a cuidar de nuestra dieta diaria.
Los niños y adultos que están estresados comen mayor cantidad de alimentos poco saludables, según un estudio publicado el año 2003, en donde se indicaba que quienes se sentían bajo stress comieron más alimentos ricos en grasa y más bocadillos y, sobre todo, más dulces. Además estas personas eran menos propensos a consumir la cantidad recomendada mínima de cinco o más frutas o verduras por día, o tomar un desayuno suficiente todos los días.
Creo que es un tema muy interesante para reflexionar y evitar sentirse mal por tener más kilos que los que queremos y hacer algo para conseguirlo. Este algo incluye mantener una actitud positiva y tratar de ser feliz en tu vida.
Si quieres bajar de peso, ayúdate a ti mismo vivir más sano y mejor, sin olvidar hacer ejercicios cotidianos de optimismo.














