Las personas necesitamos poder tener una buena convivencia familiar y también en otros ámbitos fuera de la familia. Para poder crear esta convivencia, el grupo de trabajo al cual pertenezco ha definido unas cuantas sugerencias:
1) Aceptar que los demás, y por lo tanto también nuestros familiares, perciben la realidad de una forma distinta de cómo la percibimos nosotros. Por consiguiente, evitar sentirnos frustrados e irritados cuando actúan de acuerdo con su percepción.
2) Enfocar nuestra atención en lo que nos parece que los demás hacen bien para reforzarlo en lugar de fijarse prevaléntemente sobre lo que hacen mal, aunque sea para intentar que lo hagan mejor.
3) Hablar con ellos de situaciones reales. Ser conscientes de que ellos también tienen la capacidad de razonar con su cabeza y de llegar a sus conclusiones y tomar sus decisiones. Además, si les dejamos espacio para ello y si se los explicamos de forma suficientemente clara, son capaces de comprender nuestros puntos de vista y de expresar los suyos.
4) Aprender a reconocer nuestras emociones y hablar de ellas. Estar en contacto con nuestras emociones nos permite desactivar situaciones emocionales difíciles, desde la empatía, la escucha activa y la comprensión del espacio donde estamos y donde están los demás.
5) Cuando les pedimos que hagan algo de una cierta forma, explicarles el porque pensamos que es interesante e importante, en lugar de ordenarlo porque si.
6) Estar pendientes de ellos cuando estamos juntos y darles nuestra atención plena en lugar de pensar en nuestras propias preocupaciones.
7) Programar un tiempo suficiente para compartir, jugar, escuchar y disfrutar con ellos.
8) Hacer que nuestro tiempo con ellos sea placentero en lugar de considerarlo una obligación y sentirnos victimas por tener que hacerlo.
9) Acordar estrategias de relación comunes con nuestra pareja para que no haya contradicciones cara a los demás familiares.
10) Evitar hacer comparaciones con otras personas que nos parezcan mejores que los nuestros. Las comparaciones no tienen sentido considerando el conjunto de situaciones distintas que existen.
11) Escucharles cuando nos hablan y hacerles ver que estamos pendientes de ellos. Se pueden utilizar técnicas como de vez en cuanto asentir con la cabeza y si se da el caso reformular lo que hemos escuchado para aclarar si lo hemos entendido correctamente (escucha activa).
12) Ponernos en su lugar cuando juzgamos sus acciones para comprender el porqué de su comportamiento.
13) Tener presente y enseñar el principio básico del ”Gano / Ganas” en lugar del gano pierdes o de pierdo ganas o perdemos los dos. La aplicación de este principio en la comunicación permite ir a las soluciones en lugar de pararnos sobre el problema.
14) Compartir con otras personas sobre el tema de la convivencia consciente y dirigida a disfrutar juntos en lugar de sentirnos incómodos, frustrados e insatisfechos por no cumplir con expectativas a menudo por encima de las posibilidades de todas las partes.
15) Buscar el propio bienser o bienestar emocional nuestro y de nuestros familiares en todas las interacciones que tengamos con nosotros mismos y con ellos.














